Ir al contenido principal

Huesos rotos [Fragmento 23]

...

y la lluvia de disparos comenzó su despliegue. Los del otro sabueso impactaron contra la puerta, él no disparó, se limitó a esquivar mientras agarraba por el tobillo a su contrincante y empleaba su fuerza contra sí mismo. Lo derribó y le movilizó con las piernas el cuello y el brazo con el arma. Le estrujó tanto el brazo que se lo luxó. Éste gritó de dolor, pero pego un cabezazo para atrás y se puso en pie de un salto.

Hund se mimetizó de nuevo entre las sombras del piso. Debía jugar sus cartas: la ventaja era suya, era su territorio, la oscuridad envolvente, las falsas apariencias, el creer, pero no ser. Tenía que ganar tiempo con cada uno de sus contrincantes. Cada sabueso era muy distinto al anterior. Debía recordar cada historial, cada movimiento y elegir la táctica que mejor se acoplase al combate.

A este sabueso lo llamaban Quebrantahuesos, era un agente con el pelo teñido de un color almíbar que siempre portaba su negruzca pistola a cualquier lado. Su apodo se lo había ganado por su manera de ejecutar. Consigo siempre llevaba un pedrusco afilado que utilizaba para dar ese toque artístico a sus remates. También porque su especialidad era el combate cuerpo a cuerpo. Y su brusquedad podía noquearte al instante o romperte los huesos con facilidad. Lo mejor era que no te pillara por banda o de costado. Sus placajes eran bruscos. Su complexión era tosca, rígida, muy musculosa para tanta agilidad, y sus puños, dos rocas.

Cuánto te gusta esconderte, rata mierdosa. Pero si tu cabeza vale tanto, ya entiendo por qué la guardas con sumo cuidado.

Hund no respondió. No es cuestión de malgastar saliva con quien no lo merece. Tampoco revelar tu posición ni ponerse a conversar con quien quería verte muerto por un puñado de dólares o más. Desconocía el precio tras su ejecución. Tampoco quién la había ordenado. Pero eso no importaba ahora.

¿Cuándo quieres que te ejecute, ahora o luego? Porque si es ahora, saco la crema, me arreglo el pelo y me pongo guapo para ver tu cara de muerto. Rio jocosamente.

Pero su sonrisa desapareció cuando vio en uno de los espejos un fantasma tras él que

...

[Pau: crema y momentos]

<<jaja, no, ¿qué ha pasao? --- sígueme el rollo>>

L O+ L E Í D O · A Y E R

Maiduti

Se ve luz al final del túnel, se ve, Se ve a Maiduti aclamada por su envés: no la juzgan por su portada, quiere creer. Un nuevo deber en la agenda apuntada. Avanzan los pasos, los logros quedan cerca. Brindemos por los "ligeramente". No saborearemos el oro, pero en bandeja de plata yo se lo pondré. Se ve luz al final del sueño, se ve, del punto y coma duradero, a los tres. El continuará como dolor de barriga: podré decir que lo intenté.  ANTERIOR ["Inktober de Poemas: 4 de octubre: Maiduti"] SIGUIENTE

Buscando.

Me di cuenta tarde. Estaba efectivamente buscándote entre la gente. Tantos datos que me diste de ti y nadie coincide contigo en la calle. Temo siempre por distraerme y encontrarnos sin saber que lo hemos hecho, por eso miro a todos lados, antes de cruzar. Al frente si el semáforo está en rojo. A la muchedumbre si parece inmensa; busco quien destaque de entre la marea. Pero luego me doy cuenta de lo absurdo que todo parece. ¿Se estará dando cuenta alguien de este ridículo que estoy haciendo? Pero si nadie se percata, yo te seguiré buscando.

Hineni

Esa mirada que se esconde entre el cárdigan de tus palpitaciones y los soplos de a quien lanzas corazones es la que me intriga.   Andas siempre sonriente, con unos luceros como la noche observándome ¿qué es lo que pensaron entonces?, me pregunté ¿cuando aterricé sobre esos lunares buscando placer y encontré a dos estrellas fugaces esperando a otro viandante? No lo sé.   Hay satélites ambulantes que buscan dónde resguardarse de una soledad imparable, y buscan ubicarse, orbitando para fijarse en sólo una presencia inapagable como tú.   Pero dudo que estos hilos nos juntasen así que velo por tus sueños, desde tu olvido, y admiro desde otro sitio que esos ojos bonitos, amen a quien amen, encuentren un destinatario fiable. Esto es sólo un mensaje desde un dudoso remitente allá donde te encuentres, si me necesitas aquí estaré.  [ 29 de octubre con: CÁRDIGAN. Aportación de E udyptes] POEMTOBER SIGUIENTE

Nunca la misma; siempre diferente

Inmarcesible Que no puede marchitarse. Siempre el mismo discurso que no marchita, las mismas palabras cansinas, arrastradas, casi automáticas, sin ser románticas, siempre el mismo augurio, las mismas resignaciones prescritas, los mismos focos sobre la misma mirada de ojos: la nostalgia de poder haber sido otro quien se comiese el marrón. De los tiempos donde una se engañaba a sí misma y el reflejo le decía que no, que no eran buenos tiempos para sentir afecto ni pedir cariño, o la herencia, o la querencia en la que siempre se queda, esa estancia de indiferencia, no hay ventanas, sólo espejos y a caminar a tientas. Siempre es el mismo sermón inmarcesible en sus renglones, jugando en los laterales, recortando los bordes, sin ser extremistas opuestos, siempre conociendo las reglas, los juegos sucios, los trucos, temiendo los ases bajo las mangas, los puñales por la espalda. Siempre es el mismo resultado para quien juega en casa. Sin embargo nunca es la misma persona quien ...