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Mostrando entradas de mayo, 2019

Dispersa...

Te voy a confesar que estoy dispersa...   ...Al final dejé vagar mi mirada. Iba a firmar un trato con mi memoria, Ella completamente desconcentrada... ...Pero el tiempo la ahuyenta. Y debería entender la falta de horas: "el tiempo todo descontrola"; y son vísperas, y Tía Angus me ha dejado sola. ...Espero que no vuelva, pero su ausencia trastorna. Quisiera no estar y estar dispersa, pero Shrödinger no acude a mi pregunta sin respuesta. Quedo trastocada en ese estado...etérea. Reúno fuerzas...de voluntades y sin ellas... En mi duda   s e m b r é   e s p a c i o. Me ralentizo...el punto de mi final queda ralo  .

Silencio en mis oídos.

Comiéndome el estrés me quedo sin dedos, siguiéndote por el papel, presión sobre mi pecho. ¿Me quieren ver enloquecer? Porque si no estallo, reviento. Yo sólo quiero saber si puedo vivir con ello. ¿Es acaso mi deber... descolocarme el sueño? ¿Sólo para qué? Para que ganemos todos tiempo. ¿Es acaso mi deber... desvivirme entero? ¿Sólo para qué? Para no reconocérmelo. Ya oigo tras imponerme ayer no ser en mis oídos, silencio.

Zucchero: roce edulcorado.

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Qué bien reclaman tus labios... por un poquito de mis besos. Qué bien declaman tus labios... por un poquito de mis versos. Cuántas caricias en manos de hipérbaton impuestos, Qué regocijo en tus párpados... ¿A quién mirarán cuando parpadeo? A quién dejarán probar el azúcar de tu universo.

Mi nombre como fin bélico.

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Cambié el anonimato por bicarbonato que hace bullir el volcán emocional del que me compongo. No soy un bot que robotiza palabras humanoides. "Soy yo, soy yo", como diría El Chojin. Soy poeta en proceso, me presento: Lista para cualquier fusilamiento, al frente de la corriente, del peso de la vida sobre mis hombros, mi nombre como fin bélico. Soy V de heroína que te chutas sin coger aliento. Soy catástrofe como un huracán hambriento. Soy caos en mi propio orden desetiquetado. Una explosión de truenos. Soy muchas cosas, pero aun así, me presento. Soy Copyvick, pero oirás más apodos que tengo. Si quieres conocerme por dentro, no escuches lo que dicen de mí, mejor ven a verlo.

Txarango desafinado.

Tuve la sensación de que fue un ciclo completo. Al menos se cumplieron muchas de las expectativas que inconscientemente prevés que puedan ocurrir. Y así pasó. Yo sé que salí tras horas de encerrar mi cabeza ante la ventana iluminada con aquellos saberes que me amoldarán la cabeza..., o no. Salí al exterior y ahí estaban, aclamaron mi presencia y el tiempo pasó por la estancia abierta, impregnada por humo, risas, ingeniosas mentes pensantes y acordes. Buenos acordes que suspiran, desinhiben y entrelazan palabras que nos llegan hasta lo más profundo de nuestras almas. Pronto salimos del nirvana, y el viaje no acabó en despedida ni separación; alegramos la tarde a Joseba, un buen señor. Sabio, con cabeza, sentido del humor, con mezcla familiar y de origen, pero manteniendo su esencia, a pesar de que la vida no le dio el empujón sino que le indicó la puerta, y en la calle se quedó. Hablamos todas sobre multitud de cosas, conocimos la realidad tan consciente y humana de Joseba Álvarez

Querida Tía Angus,

Pudo haber terminado en tragedia, pero el telón decidí bajarlo cuando la escena terminó. Cuando tras las mascarillas lloraron y el clamor del público no lo silenció. Ayer se anunció una crónica que murió sin ser anunciada. Pero renació de sus cenizas y se hizo mayor; maduró. Surgió. Ayer Borges se me apareció en ficción; pero yo ni le nombré. Su corazón en mi puño palpitó y recordé que todavía tengo tus ojos verdes sin leer, Dama que juega con mi tiempo; y luego Morfeo y el más allá de las barreras del sueño que no me dejan ver... Ayer recordé muchas cosas por hacer y me transmuté. Necesitaba desahogar, rehabilitar, reencarnarme en la que vivía atrapada bajo el mar. Pudo haber terminado en tragedia, pero la sal curó y abrió heridas, descendió por la espalda que me diste, y ahora veo y oigo cómo te vas. P.D.: No te has ido nunca, ¿verdad?

MADE IN MY MOTHER

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Desde que la vida me dio uno de los más fuertes y mejores golpes de realidad, entiendo que debo, como derecho y deber, enorgullecerme de ser tu hija. Que debo agradecer que quisiste tenerme dentro, ser producto y creación de tu mejor genética, de aquello tan bello que te hace ser lo que yo heredo, de los gestos, de las sonrisas abiertas, de esa mirada traviesa, de fraguar en mí tu cultura: la educación que elegiste para formarme, sin barro ni costillas ajenas, con alegría y no de pandereta. Desde que me notaste en la placenta, mamá, y me quisiste como a mi hermano antes, entiendo que he de aprender a valorarte, mucho más de lo que creía hacer. Aprender que cuando me preguntas cómo estoy, es porque fui parte de ti antes y necesito compartir esa parte que me otorgaste para vivir. Soy la neófita que plantaste, y tú la mentora que me orientaste, que me descontaminaste cuando los envidiosos echaban pestes sobre mi base, que me cuidaste, cuando mis hojas se veían podridas