Entradas

Mostrando entradas de junio, 2019

PACHAMAMA II: HIJOS DE LOS MUERTOS

[...] «Muero, muero, muero.» Mi cabeza latía a más de mil por ciclos temporales y se nublaba agarrotado por mis propios pensamientos, las causas y consecuencias de mi instinto más primitivo y desbocado, y por mis insensatas acciones.   Sentí una extraña erupción de calor que inundaba mis adentros y me di por muerto. Me di por muerto y, a pesar de querer controlarme y armar el menor alboroto posible, perdí los estribos. Y para cuando me quise dar cuenta y enfoqué de nuevo, tomando el control de mí mismo, ella ya no estaba en el lago. Y se paró todo a mi alrededor. Paró en seco. Y por unas brevísimas partículas de tiempo, la parte más racional de mi atosigada situación recapacitó: «Desapareció.» Y mis ojos fueron a parar al lago: parecía como si las ondas de agua dibujasen la senda por donde se había movido lo que hubiera estado dentro…y para mi sorpresa, Nhï me alertó peligro inminente. Pero reaccioné tarde. —El ratón roe el cuello de la serpiente y mata al depredador. D

Inspira.

Cuando menos te lo esperas, ahí llega tan risueña, tan inesperada: en mis sueños, presente; cuando la necesito, siempre ausente... Ahí llega, contorneándose, sabe lo que vale aquí llega, acariciándome las facetas, siempre silbando al viento, yo escucharé luego el sarcasmo , eso lo sé no lo entenderé y me quedaré riendo. Donde menos te lo esperas, ahí llega, yo con Morfeo jugando a la ruleta: apuntando al hypnos pero nunca a la cabeza, y no dispara, nunca se queda quieta, y no se contagia, la mala rabia nunca fuera exploto e implosiono y me lo invento, porque esto es una ida sin vuelta y después vendo mis heridas, para quien las quiera: hay oferta. Luego viene ella y me compensa: pide "sólo un beso", pero yo sólo quiero poesía y verso, si no, no subo la apuesta, tampoco llego, pero ella es exigente: me pide coplas, me pide retos, me grita cosas, me tira mis pilares al suelo, me demanda nivel y estilo me reinvento, leo y me leo; me desnudo y me muestro

Sense Roba: al desnudo.

Imagen
Supe que algo ya no estaba en su sitio. Me dije: Ubícate, y te pensé. Cuidadosamente hilé cada visión de diversión que me brindaste y recordé: recordé las tantas veces que estuviste siempre a la vera de quien te necesitaba, cuando te necesité, recordé las veces que serviste de apoyo, cuando me apoyé, tuviste en cuenta las fragilidades de las que me compongo, mis mil y un fractales que me hacen ser, reconociste de entre los escombros, los tesoros que escondo, y fuimos dos aventureros en busca de algo que hacer. Y recordé, que reuniste la paciencia para esperarme en este largo camino, que sin ti terminé, del que a la mitad dijiste que encontrarías un atajo, y en aquella tarde, en la estación de bus más cercano te montaste y contigo, tu presencia se fue. Y recordé esa plaza magnífica que nos brindó el espacio, y temporicé las veces que sonreías por cada peldaño que subía al crecer, las veces que tus ojos cerrados recordaban el atardecer, las v