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Mostrando las entradas etiquetadas como 40 MUGAK

Te Matatini

Inefable Que no se puede explicar con palabras, inenarrable. Lo que siento ahora es tan inefable como una fotografía o un retrato donde siquiera mi relato puede parecerse acaso a lo que quiero, expresar: nostalgia, penuria, júbilo, éxtasis, rechazo, lucha...constancia. Decía Cortázar que un relato es como una fotografía de la que no nos salimos. Pero porque haya vallas, yo puedo saltármelas y justificar que no pueden cortarme las alas, que los límites son tan poco ciertos como los impedimentos; que si la historia la crean los vencedores, yo me revelo, me apoyo sobre mi nombre y alzo al vuelo a los que no llegaron a la cima, voy falda abajo sin lástima por no llegar al pico, sin lastimarme, sin lastimar, agarro tu mano: «cierra el pico, nos vamos». Subimos agarradas, como iguales, como personas, de la mano, «yo no llego si tú no me acompañas al lado». Y avanzamos porque hay muchas piedras con las que tropezar. Lo que creo que me lleva a encender mecha y...

Vaho-vaho: infusión

Sempiterno Que durará siempre o sucede siempre de la misma manera. Érase una vez en la Villa de Ayayay de Olla una Iglesia Caótica donde el cura daba las misas en currículum y los sermones los declaraba a ritmo de góspel con un coro de todas las razas y estampas que venían de intercambio cada dos domingos, cada tres para coincidir con las fiestas mensuales. Y el reparto de las hostias, si no estaba cabreado con el Barbas, no las daba fuerte sino que las repartía con mazapán y té del color del alma a la que se la repartía: al gótico del pueblo, té negro con toques a canela y pimienta roja; a Doña Marantoña, té púrpura, casi rosáceo con un toque de frutas del bosque, o a la niña puritana albina, té blanco. Además tiene mano con los adultos, siempre tan revoltosos, siempre tan en sus quehaceres, nunca tiempo para nada, siempre, siempre, siempre. Siempre las mismas excusas, que si he de trabajar, que si no me da para atender el dibujo que has hecho, que si dónde estarán las llaves ...

Sal enraizada

A esgalla Mucho, a lo bruto: p.e. "llover a esgalla". —Aviso para navegantes— gritó el capitán, sí, mi capitán, de este barco. —Se avecina tormenta y una lluvia a esgalla de mares turbios. Pónganse los buzos que igual nos sumergimos sin ser submarinos por las perspectivas más hundidas de todo Zentauri: un mar de nubes grises y auroras arreboladas y sufridas. Hubo muchos tripulantes que hicieron caso omiso a lo que se les decía. Pero el Gran Capitán siguió con su discurso entre las gaviotas y el romper de las olas contra el buque y la embarcación: —A veces no dejan buen sabor de boca, las verdades que entre chistes se equivocan. Oteó el horizonte como si alcanzar el despertar de un amanecer en los confines del mundo, no fuera imposible, como si el viento le soplara la respuesta de nuestro augurio por el periplo aguada, anclada en el estanque del progreso. Capitán suspira secamente: —Otras veces son tinta en pieles tatuada, y son más que palabras lo que se dic...

Aguacero.

Etéreo Extremadamente delicado y ligero; algo fuera de este mundo. Podría decirse que entre guiones se encuentra la línea desconocida que pueda definir nuestro encuentro, pero nunca hay un guion definitivo, suele improvisarse, como dice la canción. Pero ayer fue el momento más etéreo y suficiente que experimenté en años, y fue el volver a verte. Llovía a esgalla , como si el cielo de mis lágrimas no pudiera creerse que te viera de nuevo, ahí enfrente tras tanto tiempo casi de saber siquiera si llegué acaso a conocerte. Sonaba una balada triste y nostálgica de fondo, mi cabeza flotaba casi esperanzada de poder sí que sí decirte todo lo que había pasado por delante y por aquí en tu ausencia, y pensé en cómo ordenar esas palabras que salían en tropel de mi cabeza como si no hubiese un mañana y como si te tuviera que resumir mi gran película vital en dos únicos fragmentos, casi una síntesis que a mi cabeza no le daba tiempo a gestionar los suspiros, los lloros, las ilusiones, e...