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MALA LECHE

Por un pique vecinal,
una se despierta mal
el día, empieza otra vez, mala leche para el cuerpo,
y empieza con un desayuno ligero,
una cara de perro,
una mascarilla como bozal como dice mi abuela, guantes como prueba del delito,
un tener que ir a recoger una cosa a Correos,
un lo dejo en casa y a la calle vuelvo,
las verduras en bolsas, los huevos en la canasta,
la barra de pan y pan, pan, ya está la lista completa.
Siguiente verso.

Volvemos, abrimos la carta de la Mari,
me devuelve la Mala Leche con alegrí-
-a, y jacarandosi-
-dad.
Con la Guadalupe, la fuerza de la sorora en mi cuerpo, por bandera llevo la vi-
-da.
Y esta se iza y da muchas vueltas y todo lo bueno, se te devuelve.
Luego hablo a la Lie Si, me anima sus palabras, como siempre,
luego no son las 10:34 pero es hora de Mariana al otro lado del tele-
-fono, siempre tan risueña, ajetreada, pero con arte.

Después mejora el día y gracias a Fer
en la humanidad me devuelve la fe,
es enriquecedor hablar con personas que piensan como él,
y luego Toño, el pequeño roedor que va siempre poco a poco, avanzando, erre que erre.

Y lo que empecé con mala leche,
acabará devolviéndoseme con más Mala Leche,
pero a gusto: que alegra siempre
el detalle.

Sobre todo, que me alegráis el día todas las personas que cito
y quedan en el tintero.

Gracias Mari Carmen, por el detalle
qué bonita ereh.

L O+ L E Í D O · A Y E R

e x i t u s · se escribe con uve [1001 · 20:21]

júbilo se escribe con uve [1925-2025]   Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti,   Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado,   «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento,   y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir.   Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás:   vida y muerte y nada más,   dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...

pétalos color corazón

«La poesía no es un género, es una percepción» _ Cristina Peri Rossi es siempre julio en mi habitación es hygge , calidad es hygge , calidez es мир, paz hay vetas azules en mi cuerpo riegan campos de amapolas riegan oxígeno en las madrugadas siembran de vida, donando vida cadena perpetua a tus ojos no mirar, no doler no sentir, no emocionar no entender, no problema-                                                    -mar son de pétalos  color corazón en la ventana de un desconocido en la palma de mi mejor amiga en la mirada cautiva de un herido es destino de poeta hada verde que muera opalescente que envenena opalescente, sonido de gemas opalescente, intermitente que me rema es siempre mi mundo cargado de referencias no saber verlo, es ser mudo no saber tenerlo, es ser necio no saber quererlo, es ser brujo poesía no es más que un péta...

Desconexión

Estuve en la tesitura de quedarme en ese ayer turbio y sombrío o conocer el camino fangoso del posicionamiento: del "hoy quiero decir lo que pienso"... y lo dije. Me llovieron los ojos y el paraguas estuvo por un tiempo roto. Se nublaron los acontecimientos y en la pantalla apareció "error" yo añadí la desconexión. ANTERIOR ["Inktober de Poemas: 2 de octubre: Desconexión"] SIGUIENTE

Una noche paradójica

Tintineaban sincopadas las luces del pasillo. El goteo de uno de los grifos del baño revelaba que alguien se había olvidado de cerrarlo bien. No era de mi intención ir, estaba de turno de noche, debía permanecer alerta por si surgía una urgencia. Pero a su vez, sabía que nadie lo iba a cerrar, así que me apresuré a ir al baño con el portátil de rayos, mi mejor compañía en los horarios nocturnos. Dejé la mole en la salida de los baños y al abrir la puerta identifiqué rápido el grifo que goteaba. Una cadena sonó y pegué un respingo. Bueno, yo pronto me iría pero no pude fijarme mientras me iba en los bajos de los baños esperando ver que había una trasnochadora haciendo sus aguas mayores. Se me empezó a helar la sangre cuando, para mi sorpresa, no vi en ninguno de los cubículos a nadie. «Será de los baños de los tíos», me dije para relajarme. Pero mi piel ya rezumaba miedo y las gotas de sudor enfriaron mi espalda. Tensé los músculos e intenté quitarle hierro al asunto. «Estoy majareta, e...