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Balada a la añoranza

Los acordes que golpean tus pisadas
son los que mueven al compás de tus pensamientos, mis miradas,
las huellas que dejas al pasar, el caminito que consigues trazar,
el destino que consigues crear acorde con el musical de tus palabras;

las notas que escribes en borrador
las notas que a piano tocas con resignación y dolor,
son los posos mojados de un café no tan amargo que tomaste en el ayer
y es que no notas que el mañana de ayer sería el futuro de hoy, y no lo supiste ver;

las salidas y escapadas, cuando la cabeza se pierde en ti
cuando no sabes que hacer y te acercas a mí
y diciéndome con susurro: ya estoy aquí, miro a mi alrededor y no veo más que el silencio,
y en el espejo las dos personas reflejadas, salidas están y no te miento...
pero me voy a volver a enamorar.

Las circunstancias que nos abruman y no nos dejan en paz
son los trazos que faltan en ese cuadro vital para poderlo acabar,
las diferentes vidas con las que un gato puede deambular
por las calles de los pardos, de los rojos, de los claros;
son las distintas situaciones alas que podemos llegar.
Las mismas, dos veces, nunca. Distintas, únicas siempre.

Los acordes que tus finos dedos tocan al pasar
por las cuerdas que forman su pelo, por los castaños que en flor están,
son los que producen el frío sonido del hielo, después de la verdad;
son las notas que dejaste en su pecho cuando viste que me iba sin más
son mis salidas por los cielos cuando quise escapar
son otras circunstancias... que algún día entenderás.

L O+ L E Í D O · A Y E R

e x i t u s · se escribe con uve [1001 · 20:21]

júbilo se escribe con uve [1925-2025]   Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti,   Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado,   «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento,   y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir.   Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás:   vida y muerte y nada más,   dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...

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Una noche paradójica

Tintineaban sincopadas las luces del pasillo. El goteo de uno de los grifos del baño revelaba que alguien se había olvidado de cerrarlo bien. No era de mi intención ir, estaba de turno de noche, debía permanecer alerta por si surgía una urgencia. Pero a su vez, sabía que nadie lo iba a cerrar, así que me apresuré a ir al baño con el portátil de rayos, mi mejor compañía en los horarios nocturnos. Dejé la mole en la salida de los baños y al abrir la puerta identifiqué rápido el grifo que goteaba. Una cadena sonó y pegué un respingo. Bueno, yo pronto me iría pero no pude fijarme mientras me iba en los bajos de los baños esperando ver que había una trasnochadora haciendo sus aguas mayores. Se me empezó a helar la sangre cuando, para mi sorpresa, no vi en ninguno de los cubículos a nadie. «Será de los baños de los tíos», me dije para relajarme. Pero mi piel ya rezumaba miedo y las gotas de sudor enfriaron mi espalda. Tensé los músculos e intenté quitarle hierro al asunto. «Estoy majareta, e...