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Culebrón y Drama

Grimma empezó:
«Érase un hombre pobre y su hijo
como no había alimento ni para uno
el hijo le propuso a su progenitor:

            –Padre, me voy de casa
Que si no hay comida ni para vos
me voy de casa que si no,
en nini me convierto yo.
Y el padre marchar lo dejó.


Como la monarquía estaba muy extendida
el Rey de turno  en este relato aparecía
en guerra con el imperio vecino,
y el joven que de casa huía
se alistó en el ejército
y a la guerra que se uniría;


no iban muy bien y veían que perdían
por lo que la fuga como plan barajarían
pero el joven animóles diciendo:

–Timoratos,
a salvar nuestra patria vamos


y el ánimo levantó
y la victoria ganaron
y el Rey se enteró de su mérito
y a palacio le mandaron.


El monarca tenía una hija caprichosa:
            –Sólo me casaré con el hombre
Que cuando yo muera de repente
Él junto a mí vivo no se entierre,


pero el joven enamorado se quede
y a pesar de la condición de la princesa
él feliz casese con ella,
y vivieron una temporada felices
hasta que la enfermedad en ella llegó.
Cascó la princesa y el joven se acongojó.


En una sepultura,
con vino y pan se le dejó
y de una grieta un día,
una serpiente salir vio
y creyendo que iba a por su amada
en tres partes con la espada
la cortó.

Y una nueva serpiente del boquete salió
ésta, tres hojas en la boca, portaba
y al ver a su amiga muerta
retrocedió,

y se fue donde estaba su colega
y la curó y resucitó.
Con la curación de la primera serpiente
también la princesa revivió.
Pero la princesa ya no sentía
sentimiento alguno por su marido,
mientras tanto el joven consigo se llevó
las tres hojas benditas;
y a su mejor sirviente se las entregó:
            –Guárdalas con mimo
Que algún día nos servirán.

El joven, con su mujer,
después de un tiempo
a su padre se fue a ver
y la mujer, del piloto que les llevaba,
se enamoró,

y el culebrón de turno, surgió:
            –Marinero, cariño,
Mata a mi durmiente marido,
y hagamos que parezca un accidente,

Pero cuando regresaron a palacio,
el fiel sirviente remando
adonde el cuerpo del marido abandonaron
colocóle las tres hojas y en vida volvióle.
            –¡Venganza, criado
Quiero venganza por el asesinato!
Y pillando a su mujer mintiendo al Rey
y éste descubriendo la verdad sentenció:
            –Tu esposo estuvo dispuesto a morir por ti
Y ahora como pago de tu mala leche
junto con tu enamorado,
en un navío perforado
a alta mar seréis llevados
y por las olas fueron tragados.

Y bajooooo el maaaar,
los infieles se hundieron.»

L O+ L E Í D O · A Y E R

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Estuve en la tesitura de quedarme en ese ayer turbio y sombrío o conocer el camino fangoso del posicionamiento: del "hoy quiero decir lo que pienso"... y lo dije. Me llovieron los ojos y el paraguas estuvo por un tiempo roto. Se nublaron los acontecimientos y en la pantalla apareció "error" yo añadí la desconexión. ANTERIOR ["Inktober de Poemas: 2 de octubre: Desconexión"] SIGUIENTE

Una noche paradójica

Tintineaban sincopadas las luces del pasillo. El goteo de uno de los grifos del baño revelaba que alguien se había olvidado de cerrarlo bien. No era de mi intención ir, estaba de turno de noche, debía permanecer alerta por si surgía una urgencia. Pero a su vez, sabía que nadie lo iba a cerrar, así que me apresuré a ir al baño con el portátil de rayos, mi mejor compañía en los horarios nocturnos. Dejé la mole en la salida de los baños y al abrir la puerta identifiqué rápido el grifo que goteaba. Una cadena sonó y pegué un respingo. Bueno, yo pronto me iría pero no pude fijarme mientras me iba en los bajos de los baños esperando ver que había una trasnochadora haciendo sus aguas mayores. Se me empezó a helar la sangre cuando, para mi sorpresa, no vi en ninguno de los cubículos a nadie. «Será de los baños de los tíos», me dije para relajarme. Pero mi piel ya rezumaba miedo y las gotas de sudor enfriaron mi espalda. Tensé los músculos e intenté quitarle hierro al asunto. «Estoy majareta, e...