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EL ABISMO DEL SILENCIO


[…]

No se oía ni un alma en ese búnker que Mawfish se había agenciado desde que establecimos aquel lugar en paradero desconocido como nuestra casa segura. Era su santa sanctórum porque si no, no nos lo explicábamos por qué empleaba tanto de su tiempo en ese lugar, oscuro, frío, solitario, tan sórdido que hasta el silencio se hace insoportablemente miserable… O al menos eso es lo que nos comentó Jex el día que lo inspeccionó, antes de repartirnos las estancias. Mawfish era muy recatado a la hora de dejar entrar o no a alguno de nosotros en su ‘humilde’ morada. Jex que era muy bocazas, vacilaba siempre con que como anfitrión ante cualquier visita al búnker de Mawfish tampoco era un fuerte del mismo. A mi parecer, creo que así debía ser: nadie confía su espacio más preciado a un extraño, menos cuando huele a intruso.

En cambio, ahí me encontraba yo: en el búnker con Mawfish. Sinceramente sólo había ido a entregarle una chispa de neón en los tubos que preparaba Naantan para crear energía; a Mawfish le venía bien para iluminar el búnker pero sin que le dañara la vista. No pregunté mucho más. La célula de militantes que se había creado estaba muy reciente y no tenía más trato que con Naantan. Él y yo estuvimos alistados en las mismas misiones. Ahora nos tocaba actuar por cuenta propia, dentro de lo que la Célula Mater nos permitía. Me mantuve paciente mientras Mawfish ajustaba el neón en uno de sus circuitos que se expandían y recorrían cada metro cuadrado del búnker. Yo sólo observaba: me gustaba observar hasta el mínimo detalle, mi ojo ya se acostumbró desde hace tiempo a vivir en la oscuridad. A Mawfish lo notaba por sus respiraciones pausadas, pero mi sentido de alerta estaba a punto como siempre. Hacía tiempo que aprendí que el rededor huele a peligro, se esté o no con conocidos.

Oía bisbisear y no tenía claro si Mawfish me quería decir algo o era el silencio de aquel búnker. Aun así me abstuve de preguntar. Callé, observé y escuché. Sólo así se entiende el entorno que te rodea y la oscuridad que te envuelve.

[…]


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L O+ L E Í D O · A Y E R

seis segund6s [2711-0912]

  your six second kiss just what the heart & i need; to stop this f**** world   · sixseconds haiku ·     «Siempre atesoraré el tiempo que hemos compartido.» _The Cosmic Wheel Sisterhood  (Ábrahamar) by Deconstructeam      párame el corazón quiero ser el lenguaje activo que compagine con tu tacto pasivo, b   párame en el andén quiero perder todas las intimidades y no coger ese tren   siempre atesoraré el tiempo que compartimos juntos aunque no sean momentos astutos, ni pudiéramos ver   siempre querré saber lo que se murmura entre tus paredes lo que se remueve en el vermú para beber fréname el tajo sangre de plata en ojos de hierro; ajenjo en firmamento, alijo en el manto fréname el viento mírame como un loco alambicado espérame en ese porche que llueve por debajo piérdeme en las dunas de tus ojos mírame más allá de los acáis, de los tormentos mentalízame en tu olor fragancias que impregnas quédate entre mis piernas que el tiempo...

De frac y cappuccino

Tengo un amigo que viste de frac, pajarita y azabache es su abrigo, que es un sibarita y bebe capuchino, anda costosamente, pero siempre tiene estilo, allá donde vaya, se lleva un libro consigo, se pone un monóculo, entona nostálgico, canta al olvido, pero es un buen amigo. A veces es gracioso, tiene un humor muy fino, escribía versos, y de oro es su pico, no a todo el mundo gusta, siempre tiene algún enemigo, pero es leal, si le tienes que hablar, aunque no habla mucho consigo, pero es el mejor animal, él es mi amigo pingüino.   [14 de octubre con: PINGÜINO. Aportación de E l D avis] POEMTOBER SIGUIENTE

Mi tumba

Desde hace tiempo, juro verte en mis sueños tus ojos fijos en mi cuerpo... Y despierto, sudor frío recorriéndome el cuerpo; llegado el momento, aplaudo mi valentía con horcas mal unidas, y agradezco tu cortesía al ayudarme con la corbata... Cuando vuelves al cementerio, con ese clavel marchito, la hipocresía baña tu cara y aun así me presento: "Hola, bella dama, negro vestida de nuevo, velo sobre tu pálido rostro te devora el rencor. Esas fingidas lágrimas, sin ánimo de amor, apasionadas en un tiempo, tiempo que ya pasó. Esa frialdad en la sangre, la seriedad que me dio tu amor, el paso de la mano al puñal, muerte y destrucción". Depositando con desgana la flor tirada desde esa ventana a la que un día me asomé donde vi el ángel, ahora no veo el sol. Hace tiempo que no visitas donde cavaste mi tumba donde se congeló el reloj por el hielo que dejaste, por el desgarro de tu traición.

Blancón en el WC [fragmento 1]

Y se fue de la estación casi grogui porque... estuvo con el revisor metiéndose lonchas en el baño. «Quién diría que aquel egocéntrico narcisista fuese vendedor de patatas vitorianas en la antigua Siberia... »   [Contre: patatas y lonchas] sígueme el rollo >>