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CONNAISSANCE


Perenne:
permanente, que no muere, incesante, continuo.

[...]
Eso sí: mientras me hacía presión en el pecho y apretaba los dientes aguantando ese dolor tan hondo y perenne, pude reconocer entre los borrones que confundían mi vista, a causa del dolor y el mareo que el mismo me inducía, a Asuka interponerse en el combate. «Huye, estúpida, está fuera de control». Pero mi corazonada estaba siendo verificada: podría informar de los resultados pronto. Noté de repente la mano helada de Asuka sobre mi pecho: el agujero que había provocado aquel flechazo era profunda y tan salada como la risa maniática del mismísimo Demonio Alado. Pero fue incluso reconfortante que el frío de su mano palpase el calor de mi pecho ensangrentado, que dejaba bullir a borbotones mi sangre. Más aún cuando noté cómo Asuka extraía ese veneno helado de mí y empezaba a notar calor natural. La cicatrización provocada por el poder de los Nhïgromantes era muy efectiva si se usaba con fines curativos. Al menos la de Asuka, que era la que más de una vez había podido comprobar. «¿Por qué no reacciona tu Nhï contra mí…?»
—¡Aparta!— le grité mientras, sin haber esperado a que la cicatrización se completara, la empujé hacia un lado rudamente, y yo rodaba acordándome de todos los difuntos de cualquier ente existente de alrededor. Aguanté el dolor: la piel dejaba ver el boquete de la clavada de antes, un poco de carne viva me confirmaba que seguía siendo humano, y no me daba ninguna confianza aquella evidencia.
—¡Dain!— me advirtió Asuka señalándome asustada que los próximos ataques buscarían mi final, «y no serían sólo una simple puñalada», me permití satirizar. Reí. Supe que Asuka me había visto y no lo iba a entender; pero aproveché esos breves segundos entre ataque y ataque para impulsarme, y acelerar hacia la masa de plasma que rodeaba a Hiro. «Puede acabarlo o humillándolo o matándolo», miré ávidamente a Asuka esperando ver esa reacción de súplica para que no lo matara y así crear en ella una falsa ilusión que más tarde podría manipular para otros intereses que la esperaban. Pero en cambio, no vi nada de aquello que daba por hecho que haría. «¿Qué clase de ser…?», me extrañé, aunque estuve ágil a la hora de esquivar otro vector plasmático. Giré sobre mí mismo y en la vuelta observé cómo Asuka sólo presentaba el brillo de la ilusión de verme vivo, luchando. Me sorprendí maravillado. «No puede ser…No puede estar pasando esto, no en una situación tan crítica como ésta…» Esquivé otro tiro punzado, y recobré el equilibrio. Ni me percaté que había desenvainado la espada por instinto de combate. Pero me alegré de ello, sin embargo.
Mis hipótesis se verificaban: unas no coincidían con lo esperado; otras confirmaban lo planteado. Pero lo que más descolocado me tenía era la falta de reacción emocional por parte de Asuka por su hermano que estaba siendo atacado: el Nhï que compartían era racionalmente equilibrado, dos mellizos oscuros, adoradores de Nhï, nacidos en Época de Nieves.
[...]

[Fragmento integrado dentro de un proyecto de novela real en proceso (por Victoria H.C. ©]

L O+ L E Í D O · A Y E R

seis segund6s [2711-0912]

  your six second kiss just what the heart & i need; to stop this f**** world   · sixseconds haiku ·     «Siempre atesoraré el tiempo que hemos compartido.» _The Cosmic Wheel Sisterhood  (Ábrahamar) by Deconstructeam      párame el corazón quiero ser el lenguaje activo que compagine con tu tacto pasivo, b   párame en el andén quiero perder todas las intimidades y no coger ese tren   siempre atesoraré el tiempo que compartimos juntos aunque no sean momentos astutos, ni pudiéramos ver   siempre querré saber lo que se murmura entre tus paredes lo que se remueve en el vermú para beber fréname el tajo sangre de plata en ojos de hierro; ajenjo en firmamento, alijo en el manto fréname el viento mírame como un loco alambicado espérame en ese porche que llueve por debajo piérdeme en las dunas de tus ojos mírame más allá de los acáis, de los tormentos mentalízame en tu olor fragancias que impregnas quédate entre mis piernas que el tiempo...

De frac y cappuccino

Tengo un amigo que viste de frac, pajarita y azabache es su abrigo, que es un sibarita y bebe capuchino, anda costosamente, pero siempre tiene estilo, allá donde vaya, se lleva un libro consigo, se pone un monóculo, entona nostálgico, canta al olvido, pero es un buen amigo. A veces es gracioso, tiene un humor muy fino, escribía versos, y de oro es su pico, no a todo el mundo gusta, siempre tiene algún enemigo, pero es leal, si le tienes que hablar, aunque no habla mucho consigo, pero es el mejor animal, él es mi amigo pingüino.   [14 de octubre con: PINGÜINO. Aportación de E l D avis] POEMTOBER SIGUIENTE

Mi tumba

Desde hace tiempo, juro verte en mis sueños tus ojos fijos en mi cuerpo... Y despierto, sudor frío recorriéndome el cuerpo; llegado el momento, aplaudo mi valentía con horcas mal unidas, y agradezco tu cortesía al ayudarme con la corbata... Cuando vuelves al cementerio, con ese clavel marchito, la hipocresía baña tu cara y aun así me presento: "Hola, bella dama, negro vestida de nuevo, velo sobre tu pálido rostro te devora el rencor. Esas fingidas lágrimas, sin ánimo de amor, apasionadas en un tiempo, tiempo que ya pasó. Esa frialdad en la sangre, la seriedad que me dio tu amor, el paso de la mano al puñal, muerte y destrucción". Depositando con desgana la flor tirada desde esa ventana a la que un día me asomé donde vi el ángel, ahora no veo el sol. Hace tiempo que no visitas donde cavaste mi tumba donde se congeló el reloj por el hielo que dejaste, por el desgarro de tu traición.

Blancón en el WC [fragmento 1]

Y se fue de la estación casi grogui porque... estuvo con el revisor metiéndose lonchas en el baño. «Quién diría que aquel egocéntrico narcisista fuese vendedor de patatas vitorianas en la antigua Siberia... »   [Contre: patatas y lonchas] sígueme el rollo >>