Érase un cervecero que tenía 300 cañeros. Usaba casi todos y sólo a veces tiraba cañas al cañero 300. Y el cañero 300 pensó. Si me tiran la caña sólo cuando le venga en gana al cervecero, para lo que yo valgo, mejor me voy a otro lado. Porque para comprobar que también tengo espuma y cerveza, para eso no me quedo. Y el día que menos cuenta se dé el cervecero, descubrirá que las mejores cañas que tiraba las tenía en el cañero 300. Y cuando le pidan caña del cañero 300 no podrá más que lamentarse por no haber apreciado a la caña del cañero 300.
«...pero al final sacaremos tiempo de calidad.» _Toño Izquierdo un pálpito, una corazonada un presentimiento, un presagio una malafollá, escasez de madurez, exceso de sarcasmo y vejez, ¿eres gilipollas o qué? púrpura, eres púrpura el límite entre lo visible y lo invisible la frontera entre lo posible y lo imposible el coto donde se caza antes al inmaduro que al diablo esa linde donde si gritas, van despacio ese fin donde si jodes, se ríen de ti me das pena, ¿lo sabes? qué triste que... a quien te intenta ayudar y cuida verdaderamente de ti, le das la espalda, le desorganizas todas su baldas y te ríes de mí; qué triste que... queriendo joder, me pongas otras perspectivas cercanas a mí, me escribes con ironía y lo mejor es que me río de ti tuve un pálpito, pero no quería creer que el circo me daría entradas para ver cómo un payaso se intenta reír de mí, y acaba solo jodiendo su escenario con pétalos que por ti recogí no creas que me hiciste ...
