Sí, me di cuenta. Eran días convulsos, yo sólo quería etiquetar de quién y de cómo y de por qué y de cuándo es que dedicaba lo que escribía. Pero me di cuenta rápido que no valía la pena. Ya lo hará quien se interese por investigarlo, por mí. Si te cruzas de nuevo en mi camino, igual el poema retome el sentido, si no, otro significado portará.
fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.