Ir al contenido principal

Cielo Roto

Clamo al cielo que deje de llover dentro,
que me ahogo sin saber bien por qué,
que hay grietas por las que entra agua,
que desconozco por qué me asfixio.
Ahogo un sueño por querer seguir aflote.
Me aferro al suelo, por querer que mi energía se agote.

Se abre el cielo y no para de llover.
No fue un día bueno; mis iris vieron nubes y tormento, quise desaparecer.
Cuidé de mis adentros, pero no hacían más que romper
papeles que o bien se mojaban en los charcos,
o bien por el tiempo se dejaban carcomer.

Las perlas lloraban confusas por los desagües.
Sumergía el cuerpo rogando que el daño parase,
e incluso, construí arrecifes por guardar los secretos que me contaste.
Quise dejar escapar el último hálito de aire, y flotar en las profundidades.
Quise arañar el techo por ver luz antes de marcharme,
pero inhalaron mis dudas, y las costras salaron mi sangre.
Me confesé que me quería, pero mi declaración no tuvo respuesta,
me dejé en ascuas, en leído, en tres puntos suspensivos y ni siquiera me escribo,
"quise ser feliz", pero "no puedo".


Encontré un espacio en blanco, sentí el rigor mortis mientras entre la nada bailaba,
sentí en el punto de mira de tus pupilas, y ya no había quién me salvara,
ahora encuentro ansiedad en donde hay muchedumbres
ahora veo calma donde mueren las sirenas
encallo el barco, trago saliva, y miro a la tormenta:
esto no es la mar, es una pesadilla...

Ruegan al cielo que vuelva,
noto espasmos en mi pecho,
claman que abra los ojos y miré de nuevo a aquello de lo que huía.
Y luego noto cómo llueve en mi mejilla,
oigo de lejos la lluvia
oigo los paraguas abiertos bajo el aguacero
oigo sus rezos, sus sueños, sus agobios, sus angustias,
oigo sus pesares de no haberme conocido antes.
Oigo cómo el cielo se rompió, creyendo ser un ángel expulsado.
Oigo un cierre de ceremonia.
Dejo de oír.

L O+ L E Í D O · A Y E R

e x i t u s · se escribe con uve [1001 · 20:21]

júbilo se escribe con uve [1925-2025]   Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti,   Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado,   «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento,   y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir.   Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás:   vida y muerte y nada más,   dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...

pétalos color corazón

«La poesía no es un género, es una percepción» _ Cristina Peri Rossi es siempre julio en mi habitación es hygge , calidad es hygge , calidez es мир, paz hay vetas azules en mi cuerpo riegan campos de amapolas riegan oxígeno en las madrugadas siembran de vida, donando vida cadena perpetua a tus ojos no mirar, no doler no sentir, no emocionar no entender, no problema-                                                    -mar son de pétalos  color corazón en la ventana de un desconocido en la palma de mi mejor amiga en la mirada cautiva de un herido es destino de poeta hada verde que muera opalescente que envenena opalescente, sonido de gemas opalescente, intermitente que me rema es siempre mi mundo cargado de referencias no saber verlo, es ser mudo no saber tenerlo, es ser necio no saber quererlo, es ser brujo poesía no es más que un péta...

Desconexión

Estuve en la tesitura de quedarme en ese ayer turbio y sombrío o conocer el camino fangoso del posicionamiento: del "hoy quiero decir lo que pienso"... y lo dije. Me llovieron los ojos y el paraguas estuvo por un tiempo roto. Se nublaron los acontecimientos y en la pantalla apareció "error" yo añadí la desconexión. ANTERIOR ["Inktober de Poemas: 2 de octubre: Desconexión"] SIGUIENTE

Una noche paradójica

Tintineaban sincopadas las luces del pasillo. El goteo de uno de los grifos del baño revelaba que alguien se había olvidado de cerrarlo bien. No era de mi intención ir, estaba de turno de noche, debía permanecer alerta por si surgía una urgencia. Pero a su vez, sabía que nadie lo iba a cerrar, así que me apresuré a ir al baño con el portátil de rayos, mi mejor compañía en los horarios nocturnos. Dejé la mole en la salida de los baños y al abrir la puerta identifiqué rápido el grifo que goteaba. Una cadena sonó y pegué un respingo. Bueno, yo pronto me iría pero no pude fijarme mientras me iba en los bajos de los baños esperando ver que había una trasnochadora haciendo sus aguas mayores. Se me empezó a helar la sangre cuando, para mi sorpresa, no vi en ninguno de los cubículos a nadie. «Será de los baños de los tíos», me dije para relajarme. Pero mi piel ya rezumaba miedo y las gotas de sudor enfriaron mi espalda. Tensé los músculos e intenté quitarle hierro al asunto. «Estoy majareta, e...