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X. La verdad duele…


 
… y la verdad es que nada es lo que parece. (Fingiendo un engaño).

Al principio todo fue normal, -cómo debe de ser-, caricias amorosas, besos, abrazos… “Todos falsos”.

Pero tras unas semanas, y tras conocer a mis hermanastras y la verdadera conducta de mis padrastros; el cariño y el amor, se fueron por el desagüe.

Comencé a convivir con la soledad que habitaba en aquella gélida habitación, con el miedo de salir del cuarto y encontrarme con ellas, mis queridas  hermanastras, y con el agobio de no tener nada, no tener a nadie a quien agarrarme.

“Por cada confrontación, salía siempre el mismo pringado perdiendo, un caído más. Un caído más que era derrotado, y el caído no era más ni nada menos que: yo misma”. Y así todos o, -casi todos los días-; digamos que, este pensamiento, brotaba de mi mente, y surgía de entre las abatidas más duras que llevo sufriendo durante todo este tiempo.

Desconfianza.

“Ese es mi punto débil; no confío en mí misma y menos en mis acciones”.


Ni Peluche Protector me consolaba aún yo abrazada a él. Tras cada combate, permanecía tirada en el suelo, -en posición fetal-, reprimiendo mis impulsos para no romper a llorar. Ahogando mis penas y mis pensamientos en sollozos sordos, para no sentir más daño de lo necesario. Soñando con tener a alguien al lado, contándole mis problemas y mis fracasos; mis sueños, mis ilusiones…mi todo y mi nada. “Cada abatida me superaba, y yo no resistía”.

-Peluche Protector…- mi voz ronca, “mi murmullo”,- … ¡escúchame! quiero que me ayudes a levantarme ésta vez. Quiero que escuches mis ruegos y me socorras…-. No quiero sufrir más… Unas cuantas lágrimas empiezan a brotar de mis ojos tristes, azul claro. No las podía retener más… “y ahí van, serán otro eco sordo de mi voz agrietada, que nadie escuchará”.

No me contestará por muchas ganas que tenga de escuchar su voz,- un calmante para mi corazón-, una tirita para la grieta que hay dentro de mí, “¡un abrazo por favor!”. Pero no, a nadie tengo aquí, a nadie…me estoy volviendo loca y ahora hablo sola, “esa es mi única conclusión”.

No tenía a nadie para decirle nada. Nada, sin palabras; quiero a alguien que solamente con mirarte a la cara, sepa qué necesitas, sea un abrazo, sea un apretón de manos, una mirada tal vez… pedía tener un “algo”, nada más. Algo tangible al que aferrarme como si fuese la última vez que lo volviese a ver.

“NO”. Eso es todo lo que se me daba por respuesta, -si es que preguntaba-.

No fueron humanos conmigo ni con mi situación; parecían robots puesto que lo único que aprendieron a decir -y grabaron a fuego en sus mentes-, fue NO.

Tampoco volví a sentir esa relación entre hermanos de la que tanto se hablaba, de ese amor fraternal. Ellas no eran hermanas, les consultaba algo, me ignoraban; les pedía participación en mis juegos, me miraban como si fuera rara.

“¡Nanai!”.

Ni Sheila, ni Romaine hacían nada para consolarme, no eran hermanas, ¡no eran familia! ¡Yo no pertenecía a esa familia! Peluche Protector era mi única fam…era un elemento familiar, “me recordaba a las Hermanas Isabel y Dionisia”.

Doce años y sigo aquí.

Mis nueve pasaron rápido, de la misma manera que los años posteriores: diez, sola; once, triste… finalmente, los doce, y rota. En doce insignificantes años no hice nada más que mi rutina diaria: Sobrevivir.


Trece, y mi mala suerte.

Habían pasado tres años desde que llegué hasta esta casa. Y, dos semanas,        -incluso menos- para conocer dos cosas que nunca más volvería a ver: amor y cariño.

El resto de las semanas, empecé a mosquearme; no más abrazos, no más Buenas noches  Me empezaron a restringir ir a la ciudad porque decían que tenía que prepararme para ir a la escuela y hacer los deberes de pre-escuela, no más nada. Y nada se quedó grabada en mi cabeza.

Crecí, y cada vez me daba más cuenta de que ya estaba alejada del mundo social, no tenía amigos ni en el pueblecillo ni en la escuela, no me relacionaba con nadie ni nadie me daba la oportunidad. No, no, ¡No!

Ya no se acordaban de mi cumpleaños, tampoco invitaban a gente a venir, no había tarta ni fiesta, tan solo Peluche Protector, un bollito relleno de crema, un dibujo hecho por mí de unas velas de cumpleaños y yo; todos juntos en la habitación, celebrando mi supuesto día de cumpleaños. Un año más, un esfuerzo más.


Ya no bajaba tan a menudo a los demás habitáculos de la casa, solamente, para las comidas diarias en las que, yo no era bien recibida. No se me permitía comentar y si lo hacía, la ignorancia cubría sus oídos. Dejé de hablar, sin embargo, descubrí que callar y escuchar sería una de mis mejores habilidades. Aprendí a razonar por mi cuenta y, a darme razones para seguir un camino apartado, mi propio camino. Ese camino que te convence para seguir adelante cuando a los lados tan solo hay pinchos y zarzas venenosas. Ese que, si te caes al suelo a causa de un tropiezo, más vale que sepas levantarte sin agarrarte a nada.  A Ese camino me refiero, mas yo me caía muchas veces, y no sabía levantarme sin ayuda; me hacía daño tanto la caída como el levantarme del suelo.

“Sin ayuda externa, una sola no puede con todo, aún no teniendo nada”.

Así, llegué a pensar que era mejor quedarse tirada en el suelo: me haría daño la caída, pero no sufriría al levantarme, porque no me levantaría más.

Sólo me quedaba una salida, pero, ¿sería mucho pedir que se cumpliera? Al menos apaciguaría el dolor que por dentro tenía. Pido ayuda a mi último recurso:

“Peluche protector, ¡ayúdame! ¡Por favor!”.


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L O+ L E Í D O · A Y E R

el beso del dementor [26 · 03]

fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.

"antes eran los rosas, ahora (los putos) grises"

qué pena que fuera peso y me redujeras a cuerpo qué cruel mentira... qué pena que acallaras mis deseos y priorizaras salir en negativo en mis poesías qué soez guarrería... qué pena que me creyera (y)eso que hundiera traumas en mis vasijas qué asco de vida... qué mierda que la ceguera creara atrezzo y vivieras en tus fantasías que tuviera que echarte de más y de menos y descolgar tu cuadro de mi templo y ver que eres ejemplo de otros que creyeron bien aplicar silencio [tranquila] que la distancia y el espacio, yo ya sola me los creo que tratar mal a quienes te aprecian delante de terceros te hace más válido [háztelo mirar] que desvalorizar los detalles amables te hace más árido que el fuego y el titanio [marchar, vigilar] y lo jodido es que llevo pensando esto y en el día de los poetas no salió boca de mis palabras y en la noche el mutismo fue tema de conversación y la garganta me dolía, las balas matan en el paredón y ahora me encuentro sumida en lloro colocando las lágrimas en cada oj...

★kizuna★

  ★ ★ ★ te debo un escrito... me explico: me dedicaste un post-it , como si diseñara contigo. un hilo invisible que une aún estando lejos o perdidxs, las almas más cándidas e indefinidas, que une cora con cora, que nos mantiene a flote y aflora todo lo que unx se proponga. te debo un escrito desde hace milenios, pero hoy me vino la inspiración y aprovecho a decirte delante de todos estos ojos electrónicos que eres hilo fino, hilo rojo, hilo tisú, melenas de una dulce sakura que vive en un mundo de olmos, no luches para tirar tu gozo a los pozos; sólo genera odio y pogo. no te renta, no te sirve, mejor cógele y dile: que hoy estás libre, libre para ti y para no gestionar movides que no son tuyas y que vives y dejen vivir... te debo una quedada y cuando me digas, tía, quedamos, tardeamos y nos hablamos y escuchamos como las buenas amigas que somos... gracias · de nada · a ti por venir · por ser mi lazo rojo · por estar siempre aquí ★ ★ ★

"se me acercaron los gorriones"

foto de Mi Padrino: L.H. «Un intento nunca es un fracaso» _Ane Ellacuria las luces brillaban desdibujadas en la oscuridad elegí una entre tantas y pensé en brillar muchas dudas y muchas charcas dicen "me he de centrar" no saben que vivo de impasse en impasse espero la hora, en la que me tenga que marchar no digo que mi alma inmola, digo que vive entre estrés y paz en mi cuello se aloja la soga; en mis manos un capataz busca su lugar en este mundo, pero hay cosas que en sus manos no están hay filigranas que florecen más tarde que en sus cabellos tisús entrelazan "en el momento perfecto", las llaman madrugan para ver llover y en sus reversos cargan caminos recorridos petrosos y no por ello dejan · de ser camino para otros ni son foco de abandonos hay mechas que se acortan cuando arden no las quieras (a)prender... · hastiada · contamina pausada · es un espacio seguro lamentas ausencia en lo más puro necesita y regenera apartada del mundo · las luces tintineaban en med...