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Sal enraizada

A esgalla
Mucho, a lo bruto: p.e. "llover a esgalla".

—Aviso para navegantes— gritó el capitán, sí, mi capitán, de este barco. —Se avecina tormenta y una lluvia a esgalla de mares turbios. Pónganse los buzos que igual nos sumergimos sin ser submarinos por las perspectivas más hundidas de todo Zentauri: un mar de nubes grises y auroras arreboladas y sufridas.

Hubo muchos tripulantes que hicieron caso omiso a lo que se les decía. Pero el Gran Capitán siguió con su discurso entre las gaviotas y el romper de las olas contra el buque y la embarcación:
—A veces no dejan buen sabor de boca, las verdades que entre chistes se equivocan.
Oteó el horizonte como si alcanzar el despertar de un amanecer en los confines del mundo, no fuera imposible, como si el viento le soplara la respuesta de nuestro augurio por el periplo aguada, anclada en el estanque del progreso. Capitán suspira secamente:
—Otras veces son tinta en pieles tatuada, y son más que palabras lo que se dice... son otras vías de escape lo que se omite. Y siempre es lo que más transmite.
Una brisa fresca revoloteó la proa y nos anunció que la tormenta llegaría cuando menos nos lo esperásemos. Miraba a Capitán sin entender ninguno de sus fríos rasgos, calculados, precisos, magullados con el paso de los años, erosionados por las salinas. Tenía el brillo en los ojos y finalmente dijo:
—...Pero entre las tinieblas queda todavía esperanza que luce y guía a los que se aventuran a la deriva.

Ya retumbaban los nubarrones sobre nosotros. Aquí llega desde el comienzo de esta embarcación, nuestro final. El sempiterno trayecto que trazamos hace algo más de un tiempo ya olvidado entre el oleaje y los vendavales, sólo dura un momento.

Colaboración y aportación de la palabra de La Madre de Guille.

L O+ L E Í D O · A Y E R

Marcapáginas

Pronunció mi mirada con su sola presencia. Era un duelo de miradas, de visos, de querer y quiso. Declamó versos de sus labios, ambos aceptamos ser sumisos: rimó guiño y párpado. Puse trufa a la estrofa; salté de párrafo relamió cada sílaba como si fuera dulce agrio, quiso querer y quiso. Interceptaba mis palabras, recorríamos el mismo camino. Dedicó un espacio al tiempo que nos llovía despacio. Fue una tregua de abrazos, de leer y ser leído. Anotó en un renglón lo que quería hacer conmigo y jamás se le olvidó, esperaba el despido. Él fue rosa, yo su libro, intercambiamos miradas tocó atardecer, sonreí a su partida, con decoro, adornó el camino, pusimos fin a la sílaba, la dejé contigo. Feliz día del Libro y de San Jorge.

destrezas

No hace falta razones coge la playa y nos bañamos aventura tras aventura a la mar nos vamos. poemtober: aventura

daily chat

sin centrar un renglón a perfilar y miraaaa, qué tonteeeríaaaa zarzas y moras en una patissería un postre a catar sin filtrar un mensaje, un audio déjame evadir frutos salvajes decoran tu ombligo palpita en mí raquíticos tornados en mi celular te gusta la melodía y transformar un día a día, en algo más posible rollo romántico sólo queda esperar eres mi daily chat ¿posible vuelta a enamorar? quizás, quizá, quizás no siento ese ímpetu sólo frambuesa y miel espero al estallido Sant Joan ya fue una rosa, no un florero un libro, una lectura en el caminar Sant Jordi queda más cerca o el cora dejará de funcionar sin puntualizar sin definir, sin rímel, sin decora sin prejuicios y con mejoras la adultez nos une y nos reporta novedades en el porvenir. poemtober: equilibrio

que no supiera

como si no me conociera me preguntaría qué hay en mis rarezas qué pienso cuando escribo qué pasa por mi cabeza cuando voy y te digo que igual te quiero (decir) como si no me conociera tendría intriga por mí misma y me cuestionaría cada gesto, cada mirar, cada queja me tendría curiosidad por ver en qué más piensa en qué querría hacer mañana, o a la tarde o a quien querría a mi vera como si no me conociera me gustaría ver cómo es esa persona tan inquieta escuchar su voz cada día, proyectada entre las yemas me gustaría escuchar su latir si apoyara en mi pecho su cabeza me gustaría verla crecer, verla envejecer, verla y verla admirarla y admirarla aplaudirla y levantarla nana, nana ea, ea como si no me conociera me gustaría piropearla, cada vez que se me acerca me gustaría agasajarla como pingüino con piedras me encantaría invitarla a tardeo en terrazas o estar las dos bien juntas, escuchándonos sempiternas como si no te conociera ¿qué me dirías que no supiera? poemtober: voz