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Musa y Morfeo

Las sábanas se aferran mejor si me abraza mi musa por mi espalda;
la calidez de su aliento me alienta a soñar que estoy despierta, que sé de lo que hablo,
que las metáforas me dicen algo pero siempre escapo por la salida de emergencia:
que sigo siendo el cowboy solitario. 

Mi musa es dulce y pérfida, y mi amante trasnochador y luciérnaga.

Un papel en blanco se presenta
y muestro mi desnudez sin dudarlo.
Soy frágil, estoy maltrecha
pero ahí andamos.
Es una oportunidad para aprender de mi vida:
mi locura se acerca bailando.

Mi musa es dulce y pérfida, y mi amante trasnochador y luciérnaga.

Recién corto y arranco
corretean mis líneas, mis demoras, mis esperas
el silencio se vuelve adagio,
cuelan entre rejas las lagunas de mis mimados labios,
acuerdan las cuerdas que tu guitarra tocaron,
la melena canta al viento:

Mi musa es dulce y pérfida, y mi amante trasnochador y luciérnaga.
Una me lleva entre máscaras y fiestas
Otro me susurra lo secreto de lo onírico y mis propias quejas,
Musa y Morfeo decoran mis adentros,
toca la fibra y deja que me estremezca otra vez.

Mi musa es dulce y pérfida, y mi amante trasnochador y luciérnaga.

Vuelve la calma con la noche que de día se alimenta.
Musa merienda mis temores,
Morfeo me acuna en mis propias tretas.
Vivo en un bucle de señas,
no veo los ojos que con otras sueñan.

Mi musa es dulce y mi amante es luciérnaga
Pérfida y Trasnochador
Mañana, vuelvan.

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