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Seamos Una.

Estaba espeso, marino y con motas luminiscentes que brillaban como tintineos tenues, guiños de las estrellas que revelan a los animales que se esconden en lo que creemos las tinieblas, cuando aguardan y se resguardan de la noche entre los pinares del bosque.  Luego está Ella: bella y menguante, tez pálida y pulida, craterizada; a veces gris pero nunca triste. Y después Él: su fiel compañero, sirviente y tenaz, siempre a su vera, platicando con los vientos que siempre cambian de aires y sueñan con sueños y suspiran con los besos de los romances. Algunos dedicados a la disculpa, otros a la luna, otros a tus adentros.
Hoy no hay luna llena, lo saben cientos.
Hoy el lobo aguarda a su compañera que vive un mito al revés. Hoy no hay dos pies, sino una historia de pelaje e instinto animal: hacia el bosque se oye al cazador vender, las pieles de los anteriores animales que cazó, con su AK-43.
El bosque vive preso del miedo de un superior que se cree dios en el tiempo. El bosque se esconde entre las sombras y el umbral del pánico: va a ser una temporada de matanza.

Las estaciones pasaban viendo las hojas caer, trayendo el copo, la nieve, la hoguera siempre caliente, las borrascas, los cadáveres inertes. El busto del alce impotente; su mirada de pena, ya no oirá el ambiente de fuera. Y el cazador limpiándose las piernas de nieve: ha vuelto con la cena; dos liebres.
Las campanadas blancas y los velos del alba pasaban como soplidos, y al llegar la noche esperada, una redonda luna llena apaciguó la belleza insólita de la noche. Un manto oscuro, elegante, sutil, sobrio y repleto de cambios, de fantasía, de un mundo tras los congelados castaños. Ahí pasó lo inesperado, y de un cuadrúpedo hembra, la luna transformo su esfera en un ser humano: pulcro como una espera, pálido como el frío tiñendo las manos. Y sus fragilidad notando la hierba entre el hielo de debajo.
Lobo acompañaba a los rituales a la dama cada luna llena. Siempre fiel, compañía de fiera. Pero la mujer que salió del bello reflejo de la redonda craterizada ese mismo día se topó, con el cazador que iba con una chaqueta de vuelta, y desnuda en medio bosque, y sorprendido él, la vio.

-¿Qué hace una dama, sola y clara como las vieiras en estas salvajes tierras?
La mujer desconfió entonces de aquel armado y extraño cazador: arma en mano no soltaba ni el puñal ni la intención pues miraba de reojo y con decisión de matar al lobo que se escondía tras ella. El lobo ante un disparo al aire del cazador, huyó a unos matorrales, pero su joven amiga continuaba quieta ante la atenta mirada de aquel señor. Y sin embargo, el instinto humano en ella surgir no tardó, pues roto el hielo, la distancia se estrechó.
Lobo miraba a su compañera ya desde lejos crear una familia con aquel "depredador". Pero Lobo siempre velaba por la salud de Ella desde lo más alto del monte. Mirando las estrellas, rezando porque nunca se descubriera de la verdadera existencia del hechizo de su compañera. Pero pasados los tiempos de caza, invierno llegaba a su fin, y con él otro lunón.
La mujer sabía su deber aquella utopía de vida y fiesta, pronto terminó: al monte subió.

"Luna, lunera,
seamos una.
Pulcra, Pálida, Perseguida
pero duradera.
Aullemos tu presencia."

Y la mujer en fiera metamorfoseó su humanoide apariencia en una bestia feroz, servicial, sensible y aulladora. Entonces Lobo resuelto apareció. Su amada amiga volvía con ella, sería una nueva era: mañana un nuevo día hasta la próxima luna lunera.
Pero los augurios marcan por testamento el final. Pues el cazador alarmado con la ausencia de Ella, al bosque que la siguió, y al ver a esos dos lobos y ni rastro de la dama del alba, enloqueció. "No puede ser que se la hayan comido", enfureció. Y al ver al lobo, lo reconoció y contra éste disparó...

Y podría haber acabado mal, pero acabó peor. Ella a Lobo protegió. Herida de bala, murió. Y aulló al viento que Lobo huyera; Cazador lo descuartaría si se mantenía a su lado. Cazador estaba malhumorado pero ante tal locura repentina sin balas se quedó. Y ante Lobo, ambos tensados por el desenlace, la soberbia y valentía de Él se esfumó, y huyendo a su casa triste y enfadado, desapareció. Lobo se quedó a su lado, de Ella no se movió.
Su pelaje se fue marchitando como pétalos caídos de flor. Sus restos fueron componiendo la melodía de las cenizas que el viento, arrepentido, de un suspiro triste, esfumó. Éstas volaron a la sonrisa menguante de Luna y en ésta, su alma reposó. Se hizo una con Luna y desde entonces se oye aullar apenado al lobo en la colina:

"Luna, lunera,
seamos una.
Pulcra, Pálida, Perseguida
pero duradera.
Aullemos tu presencia."


Yuri me retó con...
  • Historia/ Relato corto
  • Apareciese:
    • Personajes: Lobo, Luna y Mujer
  • Fecha límite: 2 octubre hasta las 11:59


L O+ L E Í D O · A Y E R

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Pronunció mi mirada con su sola presencia. Era un duelo de miradas, de visos, de querer y quiso. Declamó versos de sus labios, ambos aceptamos ser sumisos: rimó guiño y párpado. Puse trufa a la estrofa; salté de párrafo relamió cada sílaba como si fuera dulce agrio, quiso querer y quiso. Interceptaba mis palabras, recorríamos el mismo camino. Dedicó un espacio al tiempo que nos llovía despacio. Fue una tregua de abrazos, de leer y ser leído. Anotó en un renglón lo que quería hacer conmigo y jamás se le olvidó, esperaba el despido. Él fue rosa, yo su libro, intercambiamos miradas tocó atardecer, sonreí a su partida, con decoro, adornó el camino, pusimos fin a la sílaba, la dejé contigo. Feliz día del Libro y de San Jorge.

destrezas

No hace falta razones coge la playa y nos bañamos aventura tras aventura a la mar nos vamos. poemtober: aventura

daily chat

sin centrar un renglón a perfilar y miraaaa, qué tonteeeríaaaa zarzas y moras en una patissería un postre a catar sin filtrar un mensaje, un audio déjame evadir frutos salvajes decoran tu ombligo palpita en mí raquíticos tornados en mi celular te gusta la melodía y transformar un día a día, en algo más posible rollo romántico sólo queda esperar eres mi daily chat ¿posible vuelta a enamorar? quizás, quizá, quizás no siento ese ímpetu sólo frambuesa y miel espero al estallido Sant Joan ya fue una rosa, no un florero un libro, una lectura en el caminar Sant Jordi queda más cerca o el cora dejará de funcionar sin puntualizar sin definir, sin rímel, sin decora sin prejuicios y con mejoras la adultez nos une y nos reporta novedades en el porvenir. poemtober: equilibrio

que no supiera

como si no me conociera me preguntaría qué hay en mis rarezas qué pienso cuando escribo qué pasa por mi cabeza cuando voy y te digo que igual te quiero (decir) como si no me conociera tendría intriga por mí misma y me cuestionaría cada gesto, cada mirar, cada queja me tendría curiosidad por ver en qué más piensa en qué querría hacer mañana, o a la tarde o a quien querría a mi vera como si no me conociera me gustaría ver cómo es esa persona tan inquieta escuchar su voz cada día, proyectada entre las yemas me gustaría escuchar su latir si apoyara en mi pecho su cabeza me gustaría verla crecer, verla envejecer, verla y verla admirarla y admirarla aplaudirla y levantarla nana, nana ea, ea como si no me conociera me gustaría piropearla, cada vez que se me acerca me gustaría agasajarla como pingüino con piedras me encantaría invitarla a tardeo en terrazas o estar las dos bien juntas, escuchándonos sempiternas como si no te conociera ¿qué me dirías que no supiera? poemtober: voz