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Ni idea tengo de qué poner

¿A ver por dónde te salgo ahora?, me pregunté mientras me ajustaba la pajarita y me ataba la confianza en mis pies. A ver, a ver, que roto el hielo, se puede fundir con fuego o con un toque de inmadurez,
pero nunca con los dedos, porque te puedes retorcer,
y yo te quiero ser cortés. Así que empecemos otra vez.

La noche acaba de empezar.
Tiene el aroma de un tinte sensual que me conozco. Y agarro mi mojito pálido y camino hacia ti.
Tenlo claro que, ni grosero ni tosco, el piropo más sexy son tus ojos fijos, en mí.
Es el alma de la fiesta; no hay más que verla: ella, risueña, ella, coqueta, ella y esas piernas que hacen mi instinto básico acalorar.

Eres a la carta, tanto el primero, como el segundo, como la guinda del postre.
La mejor puja de mi baraja; el As de la manga, el rojo y el negro, eres el premio.
A la larga eres el vestido de cola color lombarda, la salsa que siempre da la nota. La llama que me descoloca; la flaca
que me daría una taquicardia sólo con imaginarla pulcra entre mis sábanas.

Pura belleza en tan pocas palabras.
Pero para abarcarla hay que echarle bolas como en la petanca:
no hay alcahueta que valga, y de un color plomizo como el pez marino jurel,
me adentro en tu selva, al puro estilo Grey.

Tachuela a tachuela me vas clavando,
'Cupido lo hacía con delicadeza', protesto debajo,
Pero cupido sólo estaba en mi cabeza; ella era puro incendio,
'¡En qué cristo me he metido!', me quejo feliz;
la misa va contigo, a ritmo de tus caderas,
me vas consumiendo ya entre tus piernas, me dejo derretir. 

Amapola te llamaban, por ser el opio que empaña las mañanas,
o el chocolate de los suspiros acompasados con tus gemidos,
el pitillo en el labio, la desnudez en el baño, la consumición mojada con cada una de las caladas.

Y la vela que oscila con tus quejas a que lo hagamos con más fuerza
y acabemos en los susurros del orgullo: ¿quién será el primero que se duerma?
Pero toco tus caderas para que de nuevo me abras,
con guiños voy de poeta para engatusarla,
y son caricias y dulzura las que le desperezan.
Tu vientre arenga al jolgorio, y mi vitalidad a la verbena,
si nos devorásemos como metástasis, no habría ansiolítico que nos parase.
Y sin embargo no retienes los bienes por los que se te conoce;
pero todo esto siempre depende, de la sapiencia con la que se mezcle
la lujuria y la gula por la que por ti, cada día peque.

Quedó custodiada por las plumas,
por la dependencia de las brumas,
pero sólo el alba y mi fragancia en la almohada
testificarán su soberbia. Pero ya es tarde para confesar remordimiento alguno.
 Fin de nuestra cita.


Titula el poema, elige el estilo y la rima: Christian Santamaría (Rima consonante + Estilo: 'De amor, de tipo chico hacia chica, mezcla de sensual y erótico.') Este poema le dan forma:

Una semana más, los combatientes B.I.P.:
  • Asier Escobal (Palabras: lombarda/vitalidad/jurel)
  • Christian Santamaría (Palabras: belleza/dulzura/alcahueta)
  • Iris Ivorra (Palabras: dependencia/inmadurez/orgullo)
  • NataliPi (Palabras: ansiolítico/noche/metástasis)
  • Rafael Coronado (Palabras: tachuela/petanca/jurel)
  • Uxue Navia (Palabras: sapiencia/tinte/remordimiento)

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