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Un nudo

   Los nudos en la garganta son lo peor. Es como si hubiera un puño directamente dentro de la laringe y éste intentase expandirse haciendo saltar sangre y trocitos de cartílago en el proceso. Cuando abres el grifo de tus ojos y dejas que las lágrimas corran y arrastren consigo rímel y (el) maquillaje (de tu fachada), te crees a salvo. Entonces tragas saliva y el nudo te recuerda su presencia haciéndose más compacto y duro. Tanto que casi impide que el aire pase a tus pulmones. Eso y el propio dolor físico que sientes hacen de tu desgracia, aunque ya lo sea, la más grande del mundo.
   Luego intentas calmarte, te tumbas, das vueltas, reflexionas, te muerdes el puño... todo ese tipo de cosas. Para nada. Siempre hay algo en la garganta dando puñetazos desde dentro exigiendo que las lágrimas afloren. Ese algo siempre gana la batalla y se sale con la suya.
   Hay dos tipos de llanto: el primero, en el que lloras sin hacer ruido mientras estrujas la almohada, un cojín, a ti mismo (lo que sea); y el otro en el que prorrumpes en sollozos, tienes ganas de chillar, arrancarte el pelo, revolverte... en definitiva: de hacerte daño. Este último es el más artificioso y llamativo; es el que todas las películas o farsantes imitan patéticamente.
   Después de llorar se te queda una sensación extraña, una extraña calma, como si unas raras nubes de cambio aparcasen estáticas en tu mente. Levantas la cabeza como sin saber qué ha pasado y sin recordar apenas nada. La cabeza está vacía. No te sientes mejor ni peor, simplemente sientes. Nada. Ves alrededor y agradeces estar solo.
  Todo ha pasado ya, o al menos en apariencia.
   Desentumeces tu cuerpo poco a poco: el cuello, los brazos, las piernas, incluso el estómago. Un par de parpadeos rápidos, cuatro respiraciones y retomas tu vida de nuevo.
                                          
                                                                                      Esther Ochoa
  

L O+ L E Í D O · A Y E R

Marcapáginas

Pronunció mi mirada con su sola presencia. Era un duelo de miradas, de visos, de querer y quiso. Declamó versos de sus labios, ambos aceptamos ser sumisos: rimó guiño y párpado. Puse trufa a la estrofa; salté de párrafo relamió cada sílaba como si fuera dulce agrio, quiso querer y quiso. Interceptaba mis palabras, recorríamos el mismo camino. Dedicó un espacio al tiempo que nos llovía despacio. Fue una tregua de abrazos, de leer y ser leído. Anotó en un renglón lo que quería hacer conmigo y jamás se le olvidó, esperaba el despido. Él fue rosa, yo su libro, intercambiamos miradas tocó atardecer, sonreí a su partida, con decoro, adornó el camino, pusimos fin a la sílaba, la dejé contigo. Feliz día del Libro y de San Jorge.

destrezas

No hace falta razones coge la playa y nos bañamos aventura tras aventura a la mar nos vamos. poemtober: aventura

daily chat

sin centrar un renglón a perfilar y miraaaa, qué tonteeeríaaaa zarzas y moras en una patissería un postre a catar sin filtrar un mensaje, un audio déjame evadir frutos salvajes decoran tu ombligo palpita en mí raquíticos tornados en mi celular te gusta la melodía y transformar un día a día, en algo más posible rollo romántico sólo queda esperar eres mi daily chat ¿posible vuelta a enamorar? quizás, quizá, quizás no siento ese ímpetu sólo frambuesa y miel espero al estallido Sant Joan ya fue una rosa, no un florero un libro, una lectura en el caminar Sant Jordi queda más cerca o el cora dejará de funcionar sin puntualizar sin definir, sin rímel, sin decora sin prejuicios y con mejoras la adultez nos une y nos reporta novedades en el porvenir. poemtober: equilibrio

mi ciudad natal

todo en su sano juicio en proporción, todo es bonito falta ver las medidas o las medias no las medias tintas ahora que te tengo aprecio Burgos, te veo con más aprecio más precioso más esbelto cada vez que tus picos de coral veo una catedral del mar invertido el paseo, el espolón, la isla,  la paz y el retiro una maqueta hecha con gracia de una ciudad que quise en el olvido ahora que no hay malas lenguas que no hay falsos mitos ahora que te veo con gracia y respingos ahora es cuando más te aprecio y admiro todo en proporción en su sano juicio todo puede tener un perdón, un ave rapaz, un pajarillo ahora que paseo sin ansiedad ahora que paseo y me echo guiños ahora que me siento la mejor y lo más es cuando el amor propio tengo de corpiño y todo en su justa medida y todo con perspectiva adherida y todo tiene sentido ahora que me reconcilio mi ciudad natal veo como mi vida: despegando e hilando fino. poemtober: proporción