Si te escribo rápido los peros son peores, los auqnues bailan sus letras pro el frenesí de decírtelo todo rápido, mal, como salga, porque por hablado no me expreso igual y no hay corrector para el que ama y menos para el que es amado. Y se me escapan las íes cuando no son síes, si no condicionales de lo que podría ser según lo que pueda ocurrir. Hay ques qeu los escribo casi en una lengua extraña. Aes que aparecen cuando nadie las llama. Yo aposté a querer y fallé con todas las ortografías ne mi contra, y vivo con esa maldición como yugo que engulle aire, agua, luz y me deja a oscuras, encerrada entre mis juegos d ereferencias y locuras, entre la impulsividad de mis escritos, sin darle un ojo, otro ojo, y quedarme con cuencas vacías, gargantas resecas, pechos sin pulso, cartas sin manga y emergencias sin salida. Sólo lo que mi cabeza piensa enfurecida. Sí hay errores, nadie puede ser perfecta, ni lo seré ningún día. Así que bajo mantas me hago la croqueta, y crujo mis lloros en mi sellada mandíbula.
A Ida, un flechazo danés, tenía el mar impreso en sus cejas de dónde viene adónde se queda yo manejo, tu voz me lleva mar adentro, mar pernera sopla el viento, tu cara despeja capitana de un barco en cuesta cuesta dar el paso y en poema (se) queda un flechazo extraño de ultramar que en bote vikingo se aleja tørt hav tørt hav hvad nu? svar havet bliver ikke fugtet af tårer der er kun vand i digtene* aquí queda, crush , como un lifejacket pinchao una llamita de ida y vuelta pega sant joan quema apaga y en ascuas deja. *mar seco mar seco ahora qué contesta no con lágrimas humedece el mar sólo hay agua en los poemas