Me preguntó si volvería, pero yo le dije que ni siquiera me había ido. Me miró impasible; no dije nada más. Miré al horizonte: el ocaso marcaba la hora de marcharse. Me giré para mirarle por última vez y le deseé que todo fuera bien. Para cuando me quise dar cuenta, ya estaba empezando a llover sobre nosotros. Me aconsejaste que ya era momento de partir. Así que di un beso a la fría lápida que se te dedicó y me fui.
«Hay silencios elocuentes, y silencios culpables, y silencios de sincera perplejidad. [...] a veces la oscuridad atrae más que la luz todas las esculturas estaban tan solas como él, y que cada una transmitía algo, que nadie escuchaba.» _El hombre más buscado de John Le Carré no se cambia de cuchillo se cambia de filo no se queda sin saliva, se cambia de líquido no se sangra de la herida, se convive con lo inhibido no se escucha música tranquila, se acalla el ruido no se muerden las lenguas, se tragan los puños no se eximen las culpas, se aprende a ser más duro cereales a palo seco llueve encima y el pelo seco roe migas, pilón muerto bebe restos, peleón a metros no se cambia de clima, se vive con el fuego no se perdona y se olvida, se mantiene recto no se escribe sólo movidas, a veces lloro en verso no se me quedará toda tu vida, pero puedo ser destroyer y me contengo no proyectes tus inseguridades en mí, yo ya gestiono mis propios miedos no me mientas a la cara, si ni tú ni yo te...