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Noises Bo!

Black Swan, Cisne Negro Obsesión. Ansias que recorrían mis venas. "Eso era, sí, eso era." Ganas de ser perfecta. Jugando con tus blancos y mis ojos en sombras, escondiéndome en los focos y los negros de las plumas, aquéllas que me preceden cuando me siento decidida a actuar. Reflejos. Son mis alter ego sonriendo, carcomiéndome por dentro: "Quiero salir, quiero salir. Huir de aquí. Sí. Eso quiero." Recoger las alas, plegar la calma, despegar irradiada, no sentirme irritada ni por ti, ni por tu envidia, tu regocijo, tu tergiversación, ni por mis dominios; quiero ser como ella: la locura perfecta. Obsesión. Girar, y girar, y no encontrarme con aquello que me hace brillar ante la incandescente luz: ilumíname. "Seré yo, seré yo. Seré la mejor." Aspirar a lo mejor, denigrándome, y anteponiendo mi superación, mi futuro, sin tenerme en cuenta ni conmigo, ni sin mi pasado. Soy toda imperfección. Soy el rostro...

Caso cerrado

Hay diálogos que no veo, los siento, pero no me atrevo a tocarlos. Los saboreo, pero se derriten en mis labios. Hay versos que no son pactos con ningún diablo. Son tuyos, son nuestros, son vivencias sacadas de mis cajones cerrados. Hay vidas que leo en esas cansadas ojeras, en tus brazos armados de fortalezas, en tus vendajes que cubren verdades. Hay sonrisas anónimas, a las que nadie les hace caso, mas en mi cabeza nadan, se posan en silencio donde las historias se relatan. Hay ventanas abiertas que apelan a mirar dentro. Colchonetas con chinchetas que me levantan si caigo, y me sujetan si vuelo demasiado alto. Hay quien pide fuego pero sin haber mecha. Y aprendes a no tenerlo cerca. Se esfuma la carga de soportarlo, en un parpadeo ya no lo oigo ni leo. Cerré cuaderno, escribí entre líneas, puse fin a su cuento. Hay palabras que no pronuncié en ningún verso pero aparecen tatuadas en mis adentros: viven, crecen, mueren, y dejan de ser un cabo suelto.

Ausente

Me acosté sumergida en mi poca autoestima y viví un trance. Colé los dedos por entre las rejillas, y miré a través: no estabas a mi alcance. Me disipé. Recorrí las brisas que escaparon de tus amaneceres. Los guardé en el desván, corregí mis deberes. Lo dejé estar. Colgué la capa, y sin alas, me eché a volar. Sacaron a relucir el testamento de mis miedos. Logré esconder el falso júbilo que gritaba hacia dentro. Me prestaron la pluma. Firmé. Palpitaba mi pecho, quería decorar mis adentros con abrazos: pero su ausencia era la misma y florida consigna que me hace mía. "Lo lograré", me repetía mientras caía. "Lo lograré", y sin embargo, con mi indiferencia me castigué. Terminé la partida con las luces al otro lado del umbral. Coloqué la soga y jugué a que tú me tirabas, yo ni me esforcé. Me llevaste a rastras, serpenteé. Suspiré resignada, no me lo podía creer. Escribí sobre la piedra: algo murió en mí. Las impresiones desperdigadas, el suelo hecho...

Cielo Roto

Clamo al cielo que deje de llover dentro, que me ahogo sin saber bien por qué, que hay grietas por las que entra agua, que desconozco por qué me asfixio. Ahogo un sueño por querer seguir aflote. Me aferro al suelo, por querer que mi energía se agote. Se abre el cielo y no para de llover. No fue un día bueno; mis iris vieron nubes y tormento, quise desaparecer. Cuidé de mis adentros, pero no hacían más que romper papeles que o bien se mojaban en los charcos, o bien por el tiempo se dejaban carcomer. Las perlas lloraban confusas por los desagües. Sumergía el cuerpo rogando que el daño parase, e incluso, construí arrecifes por guardar los secretos que me contaste. Quise dejar escapar el último hálito de aire, y flotar en las profundidades. Quise arañar el techo por ver luz antes de marcharme, pero inhalaron mis dudas, y las costras salaron mi sangre. Me confesé que me quería, pero mi declaración no tuvo respuesta, me dejé en ascuas, en leído, en tres puntos suspens...

Un caramelo sabor generosidad

Ana Tijoux dice que en ti se puede ver alguien como yo, y yo también lo creo así. Yo también creo en ti cuando quieres alcanzar las estrellas sin cohete a propulsión, sólo con tu único próposito: resistir. Creo en ti cuando te dices que igual hoy ha sido un buen día y que puede continuar mejor, si te lo propones, porque son los "poco a poco" los que hacen de tu interior latir. Nunca has estado sola, lo sabes bien, aunque te cuesta creer, nunca lo vas a estar, estaremos aquí para reír y para llorar, para existir y protestar. Además siempre es de agradecer tenerte aquí: esto va dedicado a un caramelo sabor generosidad indudablemente me refiero a alguien cándido, como el mejor abrazo, exclusivo, como un regalo bonito, peculiar, como tú, siempre tan natural y familiar. Creo en ti cuando quieres en ti plasmar, como en el mejor lienzo, poro a poro, tu vida. El soplo de lo que se iba y que quieres recordar: un recuerdo que florecerá con el tiempo, ya verás, y c...