Érase dos relojes que quedaron en tomarse un tiempo. Uno tenía su vida acelerada, el otro no llegaba a tiempo. A uno minutos le faltaban, al otro por segundos no llegaba. Y por un error de pérdida avanzada ambos relojes llegaron a la quedada con una tardanza sincronizada.
Niké- Ni que decir tiene que alada gana Niké- Ni que decir tiene que sin alas vuela Niké- Ni que decir tiene • tengo la bendición te equilibro la conversación Somos una, somos dos Zentauri sigue en mi álter Vikη sale a mí, en ego, como alma máter Sale como la nueva representación Es el yo ganador Es el nuevo ser goleador Acostúmbrate porque aún perdiendo la batalla Niké gana sin estar armada sólo desperezando el alma y echándole ganas.