Érase dos relojes que quedaron en tomarse un tiempo. Uno tenía su vida acelerada, el otro no llegaba a tiempo. A uno minutos le faltaban, al otro por segundos no llegaba. Y por un error de pérdida avanzada ambos relojes llegaron a la quedada con una tardanza sincronizada.
júbilo se escribe con uve [1925-2025] Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti, Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado, «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento, y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir. Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás: vida y muerte y nada más, dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...