Érase dos relojes que quedaron en tomarse un tiempo. Uno tenía su vida acelerada, el otro no llegaba a tiempo. A uno minutos le faltaban, al otro por segundos no llegaba. Y por un error de pérdida avanzada ambos relojes llegaron a la quedada con una tardanza sincronizada.
fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.