Érase dos relojes que quedaron en tomarse un tiempo. Uno tenía su vida acelerada, el otro no llegaba a tiempo. A uno minutos le faltaban, al otro por segundos no llegaba. Y por un error de pérdida avanzada ambos relojes llegaron a la quedada con una tardanza sincronizada.
« Oírte dormitar con los gimoteos del respirar, los suspiros del profundo sueño, es como el mismo deseo de tenerte cerca y creo que me estoy volviendo a enamorar. » _Zentauri · 16 de enero del 2026 los mejores días no son los mejores sentimientos no se ven las motas de paciencia se apagan las comisuras no sonríen genuinas (aunque lo intentan) las molestias afloran porque no se cambian de prendas las faltas de emoción ...