Hubo un tiempo en el que se preguntaba de qué color serían sus ojos cuando mirase al cielo. Si se reflejarían en él los grises de cada tormenta o los ocasos de cada primavera. O si la lluvia limpiaría dejando la belleza del petricor. Mirando al cielo, soñaba alto, las cadenas lo apresaron: tienes que mirar por dónde vas. Creo que es un alma que no aprende a mirar sólo hasta donde le dicen, siempre mira más allá. Creo que es un ente que no está hecho para este mundo donde no se prioriza la humanidad sino la practicidad mecánica. Cree que es un espíritu difícil de hacer encajar y lo percibe en cada atentado contra la humanidad que día a día ve. No sabe si sabe pensar fuera de la caja porque nunca supo encajar. Pero a veces siente que vive más fuera que dentro y aun así está desorbitado. No lo hace consciente, le sale sin más. Y a veces piensa si estará el mundo malo o estará él mal. Hay cuestiones que no contesta y deja pasar mientras mira el cielo y ve cómo va cambiando y se pregunta: "¿de qué color mis ojos se verán?".
«El silencio era más aterrador que la oscuridad» _Ya nadie escribe cartas de Jang Eun-jin duermo con ruido blanco me desvelo con ruido bravo me quedo soñando en azul (re)colecto bienes no dinero experiencias y desesperos experiencias y bienestar crispados y silencios oscuros y atavíos cuartetos del malestar sueño con mudos quietos me quiero despertar tenso como cuerdas de laúd duermo con los pies en arenero cuidando cada paso que agrego a un mundo retro escribo sobre hueco blanco me deshumanizo en bancos me quiebro en las estacadas hilo fino cuando arranco cuido y mimo todo lo que hago no siempre se tiene en cuenta ocupo lugares desocupados oculto lunares despreocupados soy un astro extraviado pero cuando duermo con ruido blanco libero tensión, suspendo toda acción me desinhibo en mi habitación.
