Hubo un tiempo en el que se preguntaba de qué color serían sus ojos cuando mirase al cielo. Si se reflejarían en él los grises de cada tormenta o los ocasos de cada primavera. O si la lluvia limpiaría dejando la belleza del petricor. Mirando al cielo, soñaba alto, las cadenas lo apresaron: tienes que mirar por dónde vas. Creo que es un alma que no aprende a mirar sólo hasta donde le dicen, siempre mira más allá. Creo que es un ente que no está hecho para este mundo donde no se prioriza la humanidad sino la practicidad mecánica. Cree que es un espíritu difícil de hacer encajar y lo percibe en cada atentado contra la humanidad que día a día ve. No sabe si sabe pensar fuera de la caja porque nunca supo encajar. Pero a veces siente que vive más fuera que dentro y aun así está desorbitado. No lo hace consciente, le sale sin más. Y a veces piensa si estará el mundo malo o estará él mal. Hay cuestiones que no contesta y deja pasar mientras mira el cielo y ve cómo va cambiando y se pregunta: "¿de qué color mis ojos se verán?".
«Hay silencios elocuentes, y silencios culpables, y silencios de sincera perplejidad. [...] a veces la oscuridad atrae más que la luz todas las esculturas estaban tan solas como él, y que cada una transmitía algo, que nadie escuchaba.» _El hombre más buscado de John Le Carré no se cambia de cuchillo se cambia de filo no se queda sin saliva, se cambia de líquido no se sangra de la herida, se convive con lo inhibido no se escucha música tranquila, se acalla el ruido no se muerden las lenguas, se tragan los puños no se eximen las culpas, se aprende a ser más duro cereales a palo seco llueve encima y el pelo seco roe migas, pilón muerto bebe restos, peleón a metros no se cambia de clima, se vive con el fuego no se perdona y se olvida, se mantiene recto no se escribe sólo movidas, a veces lloro en verso no se me quedará toda tu vida, pero puedo ser destroyer y me contengo no proyectes tus inseguridades en mí, yo ya gestiono mis propios miedos no me mientas a la cara, si ni tú ni yo te...
