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Entradas

Tras la cortina [Fragmento 17]

... el baño, oiría antes si Hund cruzaba de la habitación al pasillo, escaleras abajo que si escapaba del baño pues daban directamente a las escaleras. No cabía duda que estaba en casa: el rastro de sangre que había desde la entrada del mismo hasta la bañera parecía indicar que alguien había estado ahí. «Parece que alguien en vez de desangrarse esté en su período de menstruar», se mofó. El baño era lo suficientemente pequeño para que Hund se encontrase de frente con el cañón de su glock y le reventase los sesos. Enfocó su atención en la bañera. No había otro lugar donde un alma malherida pudiera esconderse. Y al ir a descorrer la cortina de la bañera ... [Natalia: menstruar y azulejos] <<jaja, no, ¿qué ha  pasao ?  --- sígueme el rollo>>

Encallado en la venganza [Fragmento 16]

... al pisar el último escalón, su pie se enterró por completo y tropezó cayendo de bruces contra el suelo. No tardó en darse cuenta de que se trataba de una “trampa” y comenzó a reírse a carcajadas. «¡Joder, sigues siendo igual de cutre en esto hijo de puta!», gritó. No le importó tener media pierna atrapada en una escalera llena de clavos, pues lo importante era que su mano seguía sujeta a su queridísima arma. No sentía dolor alguno, ni siquiera de lo magullada que saldría su pierna tras sacarla de aquel pozo de clavos. «Encima clavos, es que hay que ser simple.» Le recordaba a los tiempos de carpintería cutre en el pueblo en el que nacieron Jävul y Huten. «Que lloro...», se dijo para sí, amagando a enjugarse uno de los ojos con la mano libre; la otra la apoyaba sin soltar el arma para sacar la pierna. »Crrrrrrrrrrreuuucczzz«. Se le rasgó la tela del pantalón y Jävul masculló un taco. Inspeccionó el cuadro que le habían pintado los clavos sobre su pierna: «aceptable». Cuanto más se c...

Liten Hund [Fragmento 15]

... — 🎝 ♪ Liten Hund, Liten Hund , dónde te metiste que contigo jugar yo quiero, Liten Hund, Liten Hund . ♪ 🎝 No había ni una sola luz dada en aquel lugar. Jävul agarraba con decisión la glock; le solían llamar Nattögon u 'ojos de noche' en sueco, porque era sobrehumana la calidad con la que podía distinguir los objetos habiendo poca luz en un lugar o incluso al caer el día. No necesitaba casi las gafas nocturnas o de detección de calor corporal, Jävul sentía dónde había un corazón palpitante y dónde un cadáver. Seguía cantando mientras inspeccionaba cauto cada rincón de la casa por si, en un movimiento en falso, arrancaba su hermano a atacarle, preso del miedo y las ansias de seguir existiendo. Fue hacia lo que podía ser considerado la sala de estar, y tras comprobar que efectivamente, su hermano no se encontraba en el piso de abajo, sus ojos se centraron en la roñosa escalera que daba al piso de arriba.  Era una casa de protección sin jardín para evitar posibles asaltos, ...

Como dos gotas de agua [Fragmento 14]

... Cambió su trayectoria y se fue directo hacia un área suburbial, deprimida, que años atrás fue la morada de su abuela e infancia. Volver a los orígenes. En casa, como en ningún sitio: la mejor fortaleza, estar bajo techo amigo. Pero tanto su presa como él sabían que las vigas podían romperse y caérsete el techo que supuestamente te cubría. No te puedes fiar ni de tu sombra. Pero su presa probó a salir de la célula, a dar un voto de confianza al mundo irreal, y el resto de sabuesos le tendrían que recordar cómo es la vida real. Una vez entras, el pasado te persigue si intentas salir. Realmente se percató de que estaba corriendo como un lobo ansioso por cenarse a un ciervo con la pata magullada. Sentía sangre en sus venas cuando por fin alcanzó a leer los letreros que indicaban la llegada al lugar. No se oía ni un alma, mas persistía la lluvia en ser la única banda sonora para ese anochecer sucio, sombrío y frío. Un par de vagabundos tiritaban acurrucados sobre colchones de gomaespuma...

Incidentes pasados [Fragmento 13]

... pisó un charco de agua que le empapó la pantorrilla, pero no le importó. Cuando se va de caza, da igual que nieve, haga tormenta de mil diablos o sople un vendaval de órdago a la grande, el objetivo es alcanzar a la presa antes de que te alcancen a ti. Se sonrió. En lo que pudo llamar familia de acogida en su juventud, había un dicho algo confuso que era »si el gato entró sigilosamente al bolso, el logro estaba asegurado«. El demonio entró sigilosamente en él, y para cuando su familia, que le dio refugio por un tiempo, se dio cuenta, Jävul estaba sonriendo como maníaco sobre el capó del coche policial. Fue un caso muy sonado. Tras pasar largos años en una prisión para menores, reformatorio de dudosos métodos de corrección de conducta, la célula lo liberó. Una nueva oportunidad para hacer del Demonio, un arma de matar al servicio secreto del Estado. Pero en la célula ya despertó algún que otro pavor por aparte de sus compañeros. Los primeros años se funcionaba en equipos de dos pero...