Quiero disfrutar de esta noche, que no se siente todos los días. Del aire frío revoloteando mi flequillo. Mirar el cielo que parece un estanque de hierro envuelto en ópalos negros. Tintineando los farolillos con velas que jamás supieron arder. Y entre las manos el poso del tiempo: un colacao ardiendo que parece poco poético pero entona una canción para mí. Esperando que dé señal, pensando en qué más puede pasar a tantos kilómetros de cada ciudad. De un todo a otro todo, nada más puede pasar. Avanza casilla de salida o no pasa nada si estancada se está. En todo caso pescará: un trancanzo, inspiración para volver a cargar. Pero, pasará. Y mientras tanto, aquí esperando que dé señal. Aunque tarde en contestar, todo estará bien, el tiempo que tenga que estar.
A Ida, un flechazo danés, tenía el mar impreso en sus cejas de dónde viene adónde se queda yo manejo, tu voz me lleva mar adentro, mar pernera sopla el viento, tu cara despeja capitana de un barco en cuesta cuesta dar el paso y en poema (se) queda un flechazo extraño de ultramar que en bote vikingo se aleja tørt hav tørt hav hvad nu? svar havet bliver ikke fugtet af tårer der er kun vand i digtene* aquí queda, crush , como un lifejacket pinchao una llamita de ida y vuelta pega sant joan quema apaga y en ascuas deja. *mar seco mar seco ahora qué contesta no con lágrimas humedece el mar sólo hay agua en los poemas
