Quiero disfrutar de esta noche, que no se siente todos los días. Del aire frío revoloteando mi flequillo. Mirar el cielo que parece un estanque de hierro envuelto en ópalos negros. Tintineando los farolillos con velas que jamás supieron arder. Y entre las manos el poso del tiempo: un colacao ardiendo que parece poco poético pero entona una canción para mí. Esperando que dé señal, pensando en qué más puede pasar a tantos kilómetros de cada ciudad. De un todo a otro todo, nada más puede pasar. Avanza casilla de salida o no pasa nada si estancada se está. En todo caso pescará: un trancanzo, inspiración para volver a cargar. Pero, pasará. Y mientras tanto, aquí esperando que dé señal. Aunque tarde en contestar, todo estará bien, el tiempo que tenga que estar.
«El silencio era más aterrador que la oscuridad» _Ya nadie escribe cartas de Jang Eun-jin duermo con ruido blanco me desvelo con ruido bravo me quedo soñando en azul (re)colecto bienes no dinero experiencias y desesperos experiencias y bienestar crispados y silencios oscuros y atavíos cuartetos del malestar sueño con mudos quietos me quiero despertar tenso como cuerdas de laúd duermo con los pies en arenero cuidando cada paso que agrego a un mundo retro escribo sobre hueco blanco me deshumanizo en bancos me quiebro en las estacadas hilo fino cuando arranco cuido y mimo todo lo que hago no siempre se tiene en cuenta ocupo lugares desocupados oculto lunares despreocupados soy un astro extraviado pero cuando duermo con ruido blanco libero tensión, suspendo toda acción me desinhibo en mi habitación.
