Quiero disfrutar de esta noche, que no se siente todos los días. Del aire frío revoloteando mi flequillo. Mirar el cielo que parece un estanque de hierro envuelto en ópalos negros. Tintineando los farolillos con velas que jamás supieron arder. Y entre las manos el poso del tiempo: un colacao ardiendo que parece poco poético pero entona una canción para mí. Esperando que dé señal, pensando en qué más puede pasar a tantos kilómetros de cada ciudad. De un todo a otro todo, nada más puede pasar. Avanza casilla de salida o no pasa nada si estancada se está. En todo caso pescará: un trancanzo, inspiración para volver a cargar. Pero, pasará. Y mientras tanto, aquí esperando que dé señal. Aunque tarde en contestar, todo estará bien, el tiempo que tenga que estar.
fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.
