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Para ti (поцелуй)

Soñar despierto...
me adormece,
pero más si sueño contigo.

Soy el dueño de mis sueños
y el esclavo de tus gestos.
Soy y soy un hecho.
Al mirar por la ventana
y mirar hacia los vientos,
soplo de aire...suspiro;
brisa fresca, te miro.
Las hojas de un otoño seco
yacen en el suelo
y las pocas flores que quedan,
suspendidas en tu pelo.
Si cuando llueve, no te veo
tu paraguas rojizo cubre el cielo.
Si cuando te miro, parpadeo
mirarte directamente, no puedo.
Hasta que anochezca,
en tus oídos susurro
las palabras más bonitas;
y en tu suave piel acomodo
mis besos,
mis mordiscos,
mis manos frías.

Y no quedo satisfecho
con un par de caricias;
paseo mis dedos
delicadamente por la seda de tu cuerpo
y hasta que no veo tu temblante espalda sacudir
a gusto no me quedo.

Someto tus impulsos
a los caprichos labios nocturnos
que pegajosos susurran morbo prohibido,
que mojados, se encuentran contigo.

Tras los cristales
se condensan placeres descriptivos,
ensoñaciones de vanguardia,
amores descosidos.

Júntense recuerdos y olvidos
y olvídate de recordar lo que te digo,
no pienses en nada, sígueme y te sigo.
Aguárdame esta noche, en tu pecho, recogido.

Dulzura de luna menguante
creciente anochecer atardecido,
concédeme a este amante,
un día desenfrenado entre gemidos.

Y sin embargo, sea tu caballero,
veo esa sonrisa picarona,
que una vez más enciende la chispa
de este corazón sincero...

Y hasta que tus ojos duerman día,
hasta que el alba en su camino nos encuentre,
quiero contigo mil cosas
quiero contigo hasta la muerte.

Vicky

L O+ L E Í D O · A Y E R

e x i t u s · se escribe con uve [1001 · 20:21]

júbilo se escribe con uve [1925-2025]   Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti,   Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado,   «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento,   y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir.   Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás:   vida y muerte y nada más,   dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...

pétalos color corazón

«La poesía no es un género, es una percepción» _ Cristina Peri Rossi es siempre julio en mi habitación es hygge , calidad es hygge , calidez es мир, paz hay vetas azules en mi cuerpo riegan campos de amapolas riegan oxígeno en las madrugadas siembran de vida, donando vida cadena perpetua a tus ojos no mirar, no doler no sentir, no emocionar no entender, no problema-                                                    -mar son de pétalos  color corazón en la ventana de un desconocido en la palma de mi mejor amiga en la mirada cautiva de un herido es destino de poeta hada verde que muera opalescente que envenena opalescente, sonido de gemas opalescente, intermitente que me rema es siempre mi mundo cargado de referencias no saber verlo, es ser mudo no saber tenerlo, es ser necio no saber quererlo, es ser brujo poesía no es más que un péta...

Desconexión

Estuve en la tesitura de quedarme en ese ayer turbio y sombrío o conocer el camino fangoso del posicionamiento: del "hoy quiero decir lo que pienso"... y lo dije. Me llovieron los ojos y el paraguas estuvo por un tiempo roto. Se nublaron los acontecimientos y en la pantalla apareció "error" yo añadí la desconexión. ANTERIOR ["Inktober de Poemas: 2 de octubre: Desconexión"] SIGUIENTE

Una noche paradójica

Tintineaban sincopadas las luces del pasillo. El goteo de uno de los grifos del baño revelaba que alguien se había olvidado de cerrarlo bien. No era de mi intención ir, estaba de turno de noche, debía permanecer alerta por si surgía una urgencia. Pero a su vez, sabía que nadie lo iba a cerrar, así que me apresuré a ir al baño con el portátil de rayos, mi mejor compañía en los horarios nocturnos. Dejé la mole en la salida de los baños y al abrir la puerta identifiqué rápido el grifo que goteaba. Una cadena sonó y pegué un respingo. Bueno, yo pronto me iría pero no pude fijarme mientras me iba en los bajos de los baños esperando ver que había una trasnochadora haciendo sus aguas mayores. Se me empezó a helar la sangre cuando, para mi sorpresa, no vi en ninguno de los cubículos a nadie. «Será de los baños de los tíos», me dije para relajarme. Pero mi piel ya rezumaba miedo y las gotas de sudor enfriaron mi espalda. Tensé los músculos e intenté quitarle hierro al asunto. «Estoy majareta, e...