...fue mágico, cómo sus comisuras expresivas se fijaban en mí, una más amplia que la otra, pero sonriendo satisfechas de su cometido. Me miraban a mí esos luceros cargados de brillo e ilusión y no me lo podía creer mas lo disfruté como si ese instante fuera con dedicatoria, perfume y sol. Quién te dice que no es para ti ese regocijado momento. Nadie. Tanta perfección capturada en un flash, en una sola dirección. Y sólo dejaría que esa fantasía desapareciera si tú me lo pidieras por favor, y me lo pediste: «otra, por favor». Otra más y se acabó: devolví su cámara, su instantánea, su phone. Y cuando terminé, esa sonrisa que parecía dirigida a mí a través del objetivo-capturador, la guardé en un cajón pues esa sonrisa iba a ser un recuerdo más en una hermosa estación, en un puerto soleado o en un monumento al que nunca más volvió. Y con el tiempo, a otra persona pedirás que te retrate y experimentará esa sensación espléndida de creer que tu bondad y felicidad va dirigida a ella, y que nada espera más una fotografía, un souvenir hecho imagen de sus vacaciones, su estancia en aquel lugar. Y ya está. Pero mi mente no deja de pensar: ¡Ojalá volver y verte!, de nuevo en ese muelle esperando a tenerte entre ese mar de nubes, ese sol candente iluminándote tu blanca piel y sonriéndome al verme, aunque no fuera a mí, pero fue mágico...
@rolan deason
júbilo se escribe con uve [1925-2025] Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti, Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado, «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento, y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir. Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás: vida y muerte y nada más, dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...