...fue mágico, cómo sus comisuras expresivas se fijaban en mí, una más amplia que la otra, pero sonriendo satisfechas de su cometido. Me miraban a mí esos luceros cargados de brillo e ilusión y no me lo podía creer mas lo disfruté como si ese instante fuera con dedicatoria, perfume y sol. Quién te dice que no es para ti ese regocijado momento. Nadie. Tanta perfección capturada en un flash, en una sola dirección. Y sólo dejaría que esa fantasía desapareciera si tú me lo pidieras por favor, y me lo pediste: «otra, por favor». Otra más y se acabó: devolví su cámara, su instantánea, su phone. Y cuando terminé, esa sonrisa que parecía dirigida a mí a través del objetivo-capturador, la guardé en un cajón pues esa sonrisa iba a ser un recuerdo más en una hermosa estación, en un puerto soleado o en un monumento al que nunca más volvió. Y con el tiempo, a otra persona pedirás que te retrate y experimentará esa sensación espléndida de creer que tu bondad y felicidad va dirigida a ella, y que nada espera más una fotografía, un souvenir hecho imagen de sus vacaciones, su estancia en aquel lugar. Y ya está. Pero mi mente no deja de pensar: ¡Ojalá volver y verte!, de nuevo en ese muelle esperando a tenerte entre ese mar de nubes, ese sol candente iluminándote tu blanca piel y sonriéndome al verme, aunque no fuera a mí, pero fue mágico...
@rolan deason
fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.