Le dije a todo el mundo que estuviera tranquilo porque no iba a perder la esperanza tan rápido. Mucho hace falta para enfurecerme o desanimarme para que me sienta derrotada tan fácilmente. ¿No es mi nombre Victoria?, les digo a veces. En todo caso lo primero que perderé serán las gafas. Así cualquiera ve borroso las perspectivas de futuro. Si al final quien verá mejor las cosas va a ser mi cogote o la mesa o a saber dónde se quedan plantadas las lentes. Como siga así de despistada me crecen flores miopes en todas partes. Flora ocular. Si al final ganamos todas. ¿El Amazonas? El Amazonas le hago ver con claridad en menos de lo que tardo en perder las gafas. ¡Verás!
fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.