El espejo del reflejo del paisaje que estoy viendo es como un pequeño
cuadro, un fragmento, de película capturado de otro tiempo. Conocer el mundo sin mirar más que al cristal, me hace ver que hay reflejos que observar, que se dejan ver cuando nadie espera mirar. Luces que tintilean como estrellas en un manto apagado. Detalles configurados para sonrisas efecturar. Un cambio de lado, de perspectivas que nadie analizará. Son pocos los que observan tras la lupa, huellas, rastros, ¿dónde estarán? Escondidas entre líneas, entre vías, en las cosas no dichas. Ahí hay que atentar. Un boicot de silencio para callar, las miradas, las que no silban, las malvas que oscilan, las flamas que en humo sus ojos contaminan. Sinceramente, no sé cómo te podría ayudar pero hago lo mejor que puedo para exhimirte de ruego, no es tu culpa luego, no te arrodilles, no hay divinidad en la que creer. Las nubes vienen y van, sólo hay cielos que conocer.
júbilo se escribe con uve [1925-2025] Piel de papiro escribe su historia en retales de memoria de personas ajenas a ti, Cinco horas con agravio que pasé contigo como Mario con Delibes, en tu lecho te acompaño, pues no quería que acudieras sola al encuentro más esperado, «Qué bien nos vendría un abrazo», dijo Benedetti en Un amor eterno ; qué blanca tez mengua en tu recuerdo, el alma sale de aquí: habrá que irse en algún momento, y no obstante, a cuántos muchos criaste sin tener la fuente de tu admiración cerca, con tantos abriles que se fueron escapando con tantas miradas puestas en ti, pocos poemas te declamé en tus idas y venidas y ahora que marchas, no salen de mi boca palabras mas sólo una mirada vaga que no sabe adónde ir. Dos victorias entrelazadas dos generaciones ya separadas dos sofás: vida y muerte y nada más, dos derrotas silenciadas dos miradas ya apagadas dos perspectivas: una fría, otra ardiendo una en vías, otra viviendo, ...
