El espejo del reflejo del paisaje que estoy viendo es como un pequeño
cuadro, un fragmento, de película capturado de otro tiempo. Conocer el mundo sin mirar más que al cristal, me hace ver que hay reflejos que observar, que se dejan ver cuando nadie espera mirar. Luces que tintilean como estrellas en un manto apagado. Detalles configurados para sonrisas efecturar. Un cambio de lado, de perspectivas que nadie analizará. Son pocos los que observan tras la lupa, huellas, rastros, ¿dónde estarán? Escondidas entre líneas, entre vías, en las cosas no dichas. Ahí hay que atentar. Un boicot de silencio para callar, las miradas, las que no silban, las malvas que oscilan, las flamas que en humo sus ojos contaminan. Sinceramente, no sé cómo te podría ayudar pero hago lo mejor que puedo para exhimirte de ruego, no es tu culpa luego, no te arrodilles, no hay divinidad en la que creer. Las nubes vienen y van, sólo hay cielos que conocer.
fuiste como un elefante blanco, tanto tiempo arreglando y al cabo, se vuelve a estropear tanto tiempo picando y arrastrando, y al segundo, ni me lo puedo imaginar una carretera que creí que recorrería durante años ahora tiene baches y boquetes en cada tramo no es a un amor, aunque lo creas así aunque las nuevas te hicieran sonreír, es a una amistad que quebró de la cabeza a pies qué pena que quieras quedar siempre bien mis mejores deseos y un bastón de regaliz diez años y ya no estaremos aquí... fuiste como un elefante blanco robusto y parco no quería pérdida tampoco hacía perdidas así que suma despedidas pues lo que no renta en continuidad, pone fin a una amistad.
