El espejo del reflejo del paisaje que estoy viendo es como un pequeño
cuadro, un fragmento, de película capturado de otro tiempo. Conocer el mundo sin mirar más que al cristal, me hace ver que hay reflejos que observar, que se dejan ver cuando nadie espera mirar. Luces que tintilean como estrellas en un manto apagado. Detalles configurados para sonrisas efecturar. Un cambio de lado, de perspectivas que nadie analizará. Son pocos los que observan tras la lupa, huellas, rastros, ¿dónde estarán? Escondidas entre líneas, entre vías, en las cosas no dichas. Ahí hay que atentar. Un boicot de silencio para callar, las miradas, las que no silban, las malvas que oscilan, las flamas que en humo sus ojos contaminan. Sinceramente, no sé cómo te podría ayudar pero hago lo mejor que puedo para exhimirte de ruego, no es tu culpa luego, no te arrodilles, no hay divinidad en la que creer. Las nubes vienen y van, sólo hay cielos que conocer.
Se ve luz al final del túnel, se ve, Se ve a Maiduti aclamada por su envés: no la juzgan por su portada, quiere creer. Un nuevo deber en la agenda apuntada. Avanzan los pasos, los logros quedan cerca. Brindemos por los "ligeramente". No saborearemos el oro, pero en bandeja de plata yo se lo pondré. Se ve luz al final del sueño, se ve, del punto y coma duradero, a los tres. El continuará como dolor de barriga: podré decir que lo intenté. ANTERIOR ["Inktober de Poemas: 4 de octubre: Maiduti"] SIGUIENTE
