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Desastre incluso al fallar

Sabes tan bien como yo que hace tiempo que no sale palabra de esta boca, que tanto calla estando rota, que poco aguanta cuando no callan las voces, y en lo público no da lugar a la queja, y muy tarde, como siempre, necesita crear algo que a la lágrima se asemeja. Sé que no me expreso bien, pierdo fuelle, cambia el puerto de muelle me falta un faro que guíe mi travesía, pero ahora me siento un buque encallado, por las olas, silenciado, por la marea gris, ahogado, Llevado, llevado... ¿adónde vas, Marinero ? A este poeta le falta pulso de libreta, un poco de conocimiento suelto en la cartera, un libro en la guantera, palabras en su diccionario, le falta aplicación en el trabajo de fin de carrera; me falta Morfeo, me deja Inspiración por irse cuando realmente necesito su apoyo y atención... Otro desastre de colaboración. Necesito estar en onda saturniana como solía estar: en mi caos, pero organizada. Sé que mientras escribo me como palabras, pongo peros y me pongo pe...

Notas a pie de página

Hay minas de ocurrencias sin pulir, «sólo hay que saber verlas, y minar», pero hay falta de minero cuando no hay candil, y en la oscuridad cuesta saber mirar. Hay que saber colocarse la herida, para no sufrir. Por eso apunto las pequeñas cosas en la mente, lo traduzco a papel, lo paso a limpio, y humanizo a la gente. Hay que saber los cuadernos que gasto, cualquier lugar, cualquier nota es un santuario, reconozco que no tengo tiempo para tanto hallazgo, pero creo universo con serendipias a diario. Hay circunstancias que entre pompas suenan, «donde menos te lo esperes, ahí vengan» las bellezas más extraordinarias cuentan las historias jamás contadas, sueña que es un poema sin erre, ni be, ni ele, pero le cuesta, saber que hay uve y hache y ce, que es el paso de la marca de prestigio personal, pero corre por el corredor y detrás de la capa una coma, una Zeta, pero un final con una nota que pone: «continuará».

Quedarse a cuadros

Por casualidades de la vida la lluvia se hace amiga cuando el paraguas viene volando, por razones graciosas, que se van aprovechando, se agradecen los detalles. Es breve la reflexión que me hago, filosofando, con tono cantarín a pesar de la que está tronando pues es un agradecimiento a Vego que me regaló un paraguas con cuadros, el pobre, universitario y abandonado, que nunca más fue reclamado y apadrino bajo mi brazo; ahora ya parte de mí. A Vego , una de las muchas mujeres de la limpieza de la universidad UPV/EHU, pero sobre todo buena persona .

El revuelo

Los relojes eran productos brujos, el tiempo paseaba a sus anchas y nadaba estrechos, había suspiros que duraban contratiempos, las plantas de los pies ardían por dentro, como un Amazonas que sólo produce fuego. Empezó la marabunta a engullir espacio, las masas estaban en su punto, otras se doraban a fuego lento, pero el manjar del trabajo bien hecho, es la guinda que alegra el día, y no te miento. [Inktober de Poemas: "Ajetreo"]