qué pena que fuera peso
y me redujeras a cuerpo
qué cruel mentira...
qué pena que acallaras mis deseos
y priorizaras salir en negativo en mis poesías
qué soez guarrería...
qué pena que me creyera (y)eso
que hundiera traumas en mis vasijas
qué asco de vida...
qué mierda que la ceguera creara atrezzo
y vivieras en tus fantasías
que tuviera que echarte de más y de menos
y descolgar tu cuadro de mi templo
y ver que eres ejemplo
de
otros que creyeron bien aplicar silencio
[tranquila]
que la distancia y el espacio, yo ya sola me los creo
que tratar mal a quienes te aprecian delante de terceros
te hace más válido
[háztelo mirar]
que desvalorizar los detalles amables
te hace más árido
que el fuego y el titanio
[marchar, vigilar]
y lo jodido es que llevo pensando esto
y en el día de los poetas no salió boca de mis palabras
y en la noche el mutismo fue tema de conversación
y la garganta me dolía, las balas matan en el paredón
y ahora me encuentro sumida en lloro
colocando las lágrimas en cada ojo
enrojeciendo como rosácea en pómulo
con ganas de mandar a todxs a la mierda
y rezar a nadie a volverme pájaro
para irme volando
y dejar a todo inacabado
y poder mirar a otro lado
y que me sude todo tanto
que me reduzca en oasis, del espanto
qué pena que pensaras que era sólo peso
qué pena que no pudimos follarnos lento
qué pena que no estuviéramos en la misma página, al mismo tiempo
qué pena que mis cercanos no sonrían genuinos a tiempo
qué pena que mi madre no gestione lo que lleva arrastrando por el sendero
qué pena que mi hermano sufra [y no me lo diga] por dentro
qué pena que en 10 años, de mi mejor amigo, sólo me lleve un balazo en el pecho
qué pena que haya tan pocas estrellas en el cielo
qué pena que llore siempre acumulando por movidas de externos
qué pena que un día bueno me lo jodas y torne amargo cuando menos quiero
qué pena, qué pena, porque verdaderamente te quiero
qué pena que la gente nueva me gusta más que lo viejo
qué pena que esté escribiendo esto a las 1 AM porque la gente no se gestione por dentro
qué pena ser tan sensible que siento mis entrañas sangrar por dentro
qué pena no ser Pizarnik y que lean y entiendan el sufrimiento
qué pena sacar tanto odio escribiendo y que suene tan bello
qué pena no haberme querido como te quiero
qué pena unir en un sólo poemas tantos callados pensamientos
qué pena haberse dado tarde cuenta de todo esto
qué pena, qué pena, porque verdaderamente querer me intento
y sin embargo, ya no tengo tantas ganas de quitarme de en medio
y contra mí sigo luchando y resistiendo
y aunque no me guste,
ésta es la poesía con la que más impacto y reacción creo...
no son los rosas el problema,
ahora son los putos grises sintéticos
qué jodido decirlo tan crudo
pero qué bien que libero
ahora no me ha importado decirlo
no me cuestiones, no me preguntes, sólo siéntelo
ponte esto, mi piel, como un caparazón, póntelo
y dime desde mi perspectiva
¿qué se siente siendo yo?
